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  • Julio/Agosto 2015Nº 73
Avances

Lenguaje

Los bebés integran la información gestual en el lenguaje oral

La gestualidad constituye una parte fundamental de la comunicación infantil.

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Imagínese usted que se encuentra en una habitación y, pese a que hace frío, abre la ventana para que la estancia se ventile un poco. Alguien entra y le pregunta «¿Y eso?», mientras señala hacia la ventana. Seguramente, sabrá que lo que esa persona le está preguntando es por qué tiene la ventana abierta si hace frío.

Las palabras son una fuente de información importante cuando nos comunicamos, pero no la única. La posición corporal, la expresión de la cara o los gestos que efectuamos con las manos o con la cabeza proporcionan mucha información. Se sabe que en el lenguaje adulto, los gestos comunicativos están coordinados con el habla, tanto desde el punto de vista temporal como de significado. Cuando, por ejemplo, señalamos, seguimos un patrón sorprendente: por lo común señalamos al mismo tiempo que producimos una palabra. Lo interesante en este asunto estriba en que la sílaba más prominente de la palabra (la sílaba tónica) coincide con la fase más destacada del gesto (cuando la mano y el dedo alcanzan su máxima extensión).

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