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INSTITUTO MAX PLANCK DE NEUROBIOLOGÍA / GRAZIANA GATTO

No solo nos perdemos las personas, también las células nerviosas en desarrollo se extravían, como las que aparecen sobre estas líneas tin­tadas de rosa. La imagen obtenida por microscopía de fluorescencia muestra neuronas de la médula espinal de un embrión de ratón. Mediante la inyección de un tinte en combinación con anticuerpos se consigue que los diferentes tipos de células se tornen de distinto color. Las neuronas aquí mostradas están creando prolongaciones hacia determinados músculos con el fin de afinar los movimientos del múrido que está por nacer. Los axones que brotan de las células nerviosas deben franquear para ello tramos largos. En este camino, les guían proteínas de membrana (ligandos efrina) y los correspondientes receptores de otras células. Que estas señales resulten visibles para las neuronas depende de las proteasas, según descubrieron en 2014 investigadores del Instituto Max Planck de Neurobiología de Masrtinsried. Este hallazgo podría contribuir a alterar la evolución de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una patología neurodegenerativa por ahora mortal. Esas señales ocultas suponen un problema central en la ELA.

 

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