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Anhedonia

Algunas personas con trastornos mentales como la depresión, la esquizofrenia o la demencia no solo se sienten con el ánimo bajo, sino que también experimentan una falta de alegría por la vida. En los casos más graves, pueden tener pensamientos suicidas. ¿Cómo se las puede ayudar?

Las personas con anhedonia suelen ­padecer una profunda incapacidad de sentir ilusión y placer por las cosas. [Getty Images/CGlade/iStock]

En síntesis

Muchas personas con enfermedades mentales sufren anhedonia. La melancolía es también un síntoma clave de la depresión.

Por lo general, los afectados tienen un pronóstico peor: su dolencia es a menudo más grave y no suele responder a los antidepresivos comunes.

Los investigadores están probando diversos medicamentos y psicoterapias especiales destinadas a aliviar la anhedonia.

«Cuando conocí a mi pareja, fueron los seis meses más felices de mi vida. Acababa de conseguir el primer trabajo y podía ayudar a mi familia.» Para esta joven, que se hace llamar Sarisa en la plataforma de Internet Reddit, le parece hallarse a años luz de esa sensación. Según continúa explicando, hace meses que ha perdido la alegría de vivir. «Cuando pienso que podría sentirme así el resto de mi vida, barajo la idea de suicidarme.» Sarisa no es la única que siente desesperación e impotencia en Reddit: bajo la palabra clave «anhedonia», cientos de usuarios del foro describen su incapacidad para experimentar placer, interés o satisfacción. Se explican lo que ya han intentado hacer para recuperar las ganas de vivir, y se animan los unos a los otros.

El término «anhedonia» es el antónimo de la palabra griega hedoné, que significa «felicidad» o «placer». El psicólogo francés Théodule-Armand Ribot (1839-1916) acuñó el vocablo a finales del siglo xix para denominar la pérdida patológica de la felicidad, que afecta a numerosas personas con trastorno psíquico. En la actualidad, el término no se asocia solo a la pérdida de la alegría en determinadas experiencias, sino también a un interés reducido por vivir dichas experiencias.

La falta de alegría se distingue claramente de la tristeza. La neurociencia ha demostrado que las emociones positivas y negativas no son sencillamente las dos caras de una moneda. «Parece más probable que se trate de dos dimensiones diferentes vinculadas a sistemas neuronales independientes», explica Henrik Walter, catedrático de psiquiatría, neurociencias psiquiátricas y neurofilosofía del Hospital Universitario Charité de Berlín, y director del área de investigación Mind and Brain en la Clínica de Psiquiatría y Psicoterapia.

Junto con su grupo estudia las bases de la felicidad y la ausencia de esta. Su proyecto actual, denominado ELAN, ayudará a entender mejor los mecanismos neuronales de la anhedonia, trastorno que no presenta un cuadro sintomático homogéneo, sino que puede afectar a diversas funciones del pensamiento, el sentir y la conducta, y de esta manera, comprometer diferentes circuitos neuronales. Grosso modo, pueden diferenciarse en dos subtipos: la anhedonia anticipatoria, que se caracteriza por la falta de ilusión, y la anhedonia consumatoria, relacionada con la falta de alegría y placer. Henrik Walter y otros investigadores parten de cuatro elementos: junto al placer en el momento de la experiencia, puede estar dañada la ilusión, la motivación de buscar una situación potencialmente agradable, así como la valoración posterior de hasta qué punto mereció la pena vivirla.

Imagínese que quiere ir al cine. Para tomar la decisión, primero necesita expectativas positivas: siente curiosidad por la película y espera que le guste. La motivación debe ser suficiente para asumir cierto esfuerzo. Al fin y al cabo, hay que organizar la salida, arreglarse, ausentarse de casa, además de gastar dinero en las entradas y quizás en las caras palomitas. Durante la película estamos, en el mejor de los casos, emocionados, expectantes por ver qué sucederá o conmovidos por la dramática historia. Al final sopesamos si mereció la pena la experiencia y si nos gustaría repetirla. Si una o varias de estas funciones falla, aparece la anhedonia: la diversión se queda por el camino, la vida pierde su chispa.

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