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Las anfetaminas producen alteraciones a largo plazo en el hipocampo

El consumo reiterado y prolongado de anfetaminas reduce el número de neuronas y la comunicación sináptica en el hipocampo. Ello afecta a la capacidad de memoria y aprendizaje, según se ha visto en ratones.

En el test de reconocimiento de objetos, los ratones a los que se ha administrado anfetaminas de forma repetida ­manifiestan déficits en la capacidad de aprendizaje. Como se observa en las imágenes, el animal no muestra interés por un nuevo objeto (derecha). [Cortesía de Heriberto Coatl Cuaya]

Los efectos que producen las anfetaminas en algunas regiones cerebrales, sobre todo en las que conforman el circuito de recompensa, son bien conocidos. En cambio, su acción sobre el hipocampo ha sido poco estudiada. Según hemos constatado en ratones y publicado en Molecular Psychiatry, la administración repetida de esta droga durante varias semanas origina daños de larga duración en dicha estructura esencial para los procesos de orientación espacial, aprendizaje y memoria.

Pero ¿qué son y cómo funcionan las anfetaminas? A grandes rasgos, se trata de drogas estimulantes (algunas son legales, otras ilegales). Facilitan la liberación de catecolaminas, como la adrenalina (neurotransmisor responsable del estado de alerta) y la dopamina (relacionado con el placer). En el caso de esta última, su liberación aumenta desde el área tegmental ventral (ATV, que forma parte del circuito de recompensa y está relacionada con los procesos adictivos) hasta los sistemas mesolímbicos y mesocorticales. Un gran aumento de los niveles de dopamina en estos sistemas puede dar lugar a disfunciones y producir alucinaciones, delirios y trastornos del pensamiento.

Para nuestro estudio, administramos dosis crecientes de D-anfetamina [véase el recuadro «Tipos de anfetamina»] a un grupo de ratones durante cinco semanas. A los 38 y 41 días de la última administración, analizamos la conducta de los múridos y exploramos su cerebro. Para ello, sometimos a los animales a pruebas de comportamiento en las que intervienen el hipocampo, en concreto, al test de reconocimiento de objetos. Una vez muertos, estudiamos su cerebro a través de diversos métodos, entre estos, técnicas de tinción de tejido y pruebas bioquímicas de oxidación, inflamatorias e inmunocitoquímicas.

Los resultados revelaron que el consumo reiterado y prolongado de anfetaminas producía déficits en los procesos de aprendizaje y memoria de los ratones, causaba inflamación y muerte neuronal en su cerebro y disminuía el número de contactos sinápticos entre las neuronas. Estos efectos duraban, al menos, hasta 40 días después de finalizar el consumo de anfetaminas.

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