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Detección de mentiras

Hasta ahora se reputaban indicios corporales de una mentira la sudoración, el descenso del pulso y la respiración entrecortada. Se han incorporado otros signos. ¿Cuáles?

Un joven camina con disimulo por el pasillo de una universidad. Abre, raudo y precavido, una puerta e inspecciona la habitación. Descubre en una cómoda un reloj de pulsera, se lo guarda y abandona rápido el cuarto.

La escena se repite 60 veces, en cada ocasión con distinto protagonista. No tienen nada que temer: reclutados para la representación de un crimen simulado, participan en un ensayo sobre la detección de mentiras. Andrew Kozel y sus colaboradores, de la Universidad de Texas en Dallas, habían prometido 50 dólares a quien lograra ocultarles su intervención delictiva.

Por detector de mentiras los investigadores utilizan un tomógrafo de resonancia nuclear, que por medio de un campo magnético potente mide la intensidad de irrigación de distintas regiones cerebrales del probando. Contemporáneamente, aparecen ante los voluntarios, en una pantalla de ordenador, preguntas sobre la posible acción: por ejemplo, ¿ha robado usted un reloj? ¿ha robado un anillo? Puesto que la mitad de los probandos se había apropiado de un reloj y la otra mitad de un anillo, unos pueden negar con verdad una de las dos preguntas, pero los otros han de mentir para ocultar el hecho. Kozel y su grupo identificaron de este modo, en cada caso, un modelo típico de actividad cerebral para las declaraciones verdaderas y para las falsas. Así lograron evaluar correctamente, en nueve de cada diez casos, si la persona en cuestión se había embolsado un reloj o un anillo.

Este artículo incluye

Dilema jurídico

    • Karla Schneider

Las técnicas de formación de imágenes cerebrales se hallan lejos de poder "leer el pensamiento". Con todo, aunque los neurólogos lograran espiar las señales inconscientes de la mentira, la utilización de estos datos en los juicios seguiría siendo cuestionable.

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