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1 de Marzo de 2009
Drogas

El sistema dopaminérgico en las adicciones

La dopamina es esencial en el aprendizaje mediado por recompensa y desempeña un papel fundamental en la adicción. El consumo crónico de drogas produce alteraciones en los mecanismos básicos del aprendizaje relacionados con el córtex prefrontal.

Las vías dopaminérgicas se proyectan desde la parte alta del tronco del encéfalo, del área tegmental ventral y la sustancia negra (azul), al núcleo accumbens, la amígdala, estriado dorsal (verde) y la corteza prefrontal (rojo). [Cortesía de Margarita Corominas Roso, Carlos Roncero Alonso y Miquel Casas Brugué]

En síntesis

Todas las drogas de abuso causan un aumento de la actividad del sistema dopaminérgico mesocorticolímbico. Durante el consumo crónico se producen cambios neuroadaptativos y neuroplásticos, que modifican la estructura de ese sistema.

Los estímulos ambientales, relacionados en tiempo y espacio con la droga, pueden convertirse en estímulos condicionados que, más tarde y por sí solos, desencadenarán el deseo irrefrenable de consumo

En la corteza prefrontal, los cambios neuronales inducidos por el consumo crónico producen hipofrontalidad, que compromete las capacidades emocionales y cognitivas de orden superior y, por tanto, la capacidad de controlar la conducta.

Hasta no hace mucho, la adicción se consideraba un vicio. Se creía que el abandono del tabaquismo o del alcoholismo era una simple cuestión de fuerza de voluntad. Se culpabilizaba a la persona que bebía en exceso o que consumía otras drogas, comportamiento que debía interrumpir por sus propios medios. Por fortuna, esta concepción ya ha sido superada.

Merced a los espectaculares avances registrados en la investigación sobre los mecanismos neurobiológicos de la adicción, se entiende ahora que nos hallamos ante una enfermedad, y como tal, debe tratarse. La terapia farmacológica y psicológica permite que, en muchos casos, la persona afectada vuelva a llevar una vida normal.

La adicción se define como un conjunto de trastornos psíquicos caracterizados por una necesidad compulsiva de consumo de sustancias psicotropas con alto potencial de abuso y dependencia (las drogas). En la definición se incluye la realización de una conducta adictiva (como el juego patológico), que invade progresivamente todas las esferas de la vida del individuo (familia, amigos, relaciones sociales o trabajo). Al mismo tiempo, se produce un desinterés hacia actividades, experiencias y placeres alternativos que habían formado parte de la vida del individuo afectado.

En la vida diaria, cuando se habla de adicción, se piensa de inmediato en el consumo de alcohol, cocaína u otra droga. No suele repararse en un segundo grupo de conductas adictivas: juego patológico, compras compulsivas y adicción a la comida. A ello hemos de añadir un tercer grupo de conductas adictivas que están emergiendo, a saber, las asociadas al abuso de ordenadores, teléfonos inteligentes e Internet.

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