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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Marzo/Abril 2009Nº 35

Drogas

El sistema dopaminérgico en las adicciones

La dopamina es esencial en el aprendizaje mediado por recompensa y desempeña un papel fundamental en la adicción. El consumo crónico de drogas produce alteraciones en los mecanismos básicos del aprendizaje relacionados con el córtex prefrontal.

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Hasta no hace mucho, la adicción se consideraba un vicio. Se creía que el abandono del tabaquismo o del alcoholismo era una simple cuestión de fuerza de voluntad. Se culpabilizaba a la persona que bebía en exceso o que consumía otras drogas, comportamiento que debía interrumpir por sus propios medios. Por fortuna, esta concepción ya ha sido superada.

Merced a los espectaculares avances registrados en la investigación sobre los mecanismos neurobiológicos de la adicción, se entiende ahora que nos hallamos ante una enfermedad, y como tal, debe tratarse. La terapia farmacológica y psicológica permite que, en muchos casos, la persona afectada vuelva a llevar una vida normal.

La adicción se define como un conjunto de trastornos psíquicos caracterizados por una necesidad compulsiva de consumo de sustancias psicotropas con alto potencial de abuso y dependencia (las drogas). En la definición se incluye la realización de una conducta adictiva (como el juego patológico), que invade progresivamente todas las esferas de la vida del individuo (familia, amigos, relaciones sociales o trabajo). Al mismo tiempo, se produce un desinterés hacia actividades, experiencias y placeres alternativos que habían formado parte de la vida del individuo afectado.

En la vida diaria, cuando se habla de adicción, se piensa de inmediato en el consumo de alcohol, cocaína u otra droga. No suele repararse en un segundo grupo de conductas adictivas: juego patológico, compras compulsivas y adicción a la comida. A ello hemos de añadir un tercer grupo de conductas adictivas que están emergiendo, a saber, las asociadas al abuso de ordenadores, teléfonos inteligentes e Internet.

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