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  • Marzo/Abril 2013Nº 59
Encefaloscopio

Envejecimiento

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Cerebros con treinta años menos

Una región clave para la atención puede cimentar las inusitadas facultades de algunos octogenarios.

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Al envejecer, nuestro cerebro tiende a perder volumen y la memoria empeora. Pero ¿y si este deterioro no fuese inevitable? Una investigación reciente sugiere que ciertas personas de edad muy avanzada conservan una excelente memoria, además de un cerebro ileso. Aunque se ignora todavía a qué se debe tan especial robustez cerebral —o cómo lograr que el encéfalo la adquiera—, una región implicada en la atención puede ofrecer un valioso indicio.

Investigadores de la Escuela de Medicina Feinberg, de la Universidad del Noroeste en Chicago, identificaron a 12 personas «superoctogenarias», es decir, de más de 80 años, cuyo rendimiento en las pruebas de memorización y recordación no cedía ante un grupo de 14 voluntarios de edades comprendidas entre los 50 y 65 años. Los científicos efectuaron escáneres de resonancia magnética estructural a los participantes de ambos grupos, así como a sujetos «normales» de más de 80 años. Aunque los investigadores esperaban que los superoctogenarios presentasen deterioros cerebrales típicos de su edad, el espesor cerebral medio de estos equivalía al del grupo de referencia más joven, siendo su grosor, en ambos casos, mayor que el de los octogenarios normales.

De hecho, el cíngulo anterior (área cerebral relevante para la atención) era en los superancianos más gruesa que en sus compañeros más jóvenes. Esta observación hace pensar que los primeros cuentan con un sentido de la atención especialmente agudo, lo que contribuye a conservar su memoria, explica la autora principal, Emily Rogalski, del Centro de Neurología Cogni­tiva y del Alzhéimer de la Universidad del Noroeste. Su trabajo publicado en Journal of the International Neuropsychological Society revela que, en comparación con otros ancianos, los superoctogenarios poseen cuatro veces más neuronas de von Economo, grandes células del cíngulo implicadas en el pensamiento de alto nivel. Rogalski, quien continúa la investigación, espera elucidar los factores genéticos y los hábitos importantes para prevenir el declive cognitivo a causa de la edad. Asimismo señala que, según sus análisis preliminares, puede haber más de una forma de llegar a la «superancianidad».

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