Imágenes en la oscuridad

¿Qué ocurre cuando se nos aísla de todo estímulo exterior? Al poco, el cerebro nos lleva a ver imágenes y oír ruidos que no existen. ¿Por qué la privación sensorial provoca alucinaciones?

FOTOLIA / ALEX TIHONOV

En síntesis

A mediados del siglo pasado, Donald Hebb empezó a experimentar, con métodos drásticos, el aislamiento sensorial en probandos sanos.

Sus ensayos revelaron que el cerebro requiere una estimulación permanente, de lo contrario, produce sensaciones irreales.

Al parecer, un módulo cerebral permite diferenciar las imágenes reales de las alucinaciones.

«En 2006 comencé, de repente, a tener visiones», me describía no hace mucho una paciente. Tras un aborto involuntario, padeció una crisis nerviosa. Inmediatamente después, en el hospital, la asaltaron extrañas visiones. «Primero podía ver mi futuro. Después emergían detalles muy vívidos de mi pasado que hasta entonces parecían enterrados. De pronto podía recordar que había nacido en un castillo situado en Francia y que un médico me había raptado de bebé y me había llevado a Alemania. Todo ello se me reveló con tal claridad que no podía tratarse de una simple quimera. ¿Cómo aparecen semejantes imágenes tan nítidas en la cabeza?»

La respuesta a esa pregunta resulta compleja. Desde hace décadas, los científicos intentan averiguar la base neurobiológica de tales ilusiones perceptivas. Por qué algunas personas ven, oyen o sienten cosas que no corresponden a la realidad exterior todavía sigue siendo uno de los grandes enigmas de la psiquiatría. En este sentido, existen algunos desconcertantes y sencillos experimentos que revelan que las alucinaciones no solo aparecen en las enfermedades mentales. Cualquier persona puede experimentarlas si se aísla su cerebro de estímulos externos durante el tiempo suficiente.

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