La meditación de consciencia plena

Ser plenamente consciente de las propias sensaciones, emociones y pensamientos en el instante actual. Esta actitud, preconizada por el pensamiento oriental, suscita el interés de neurocientíficos y psicólogos por cuanto favorece un estado mental que previene el estrés y la depresión.

FOTOLIA / MANGOSTOCK

En síntesis

La meditación de consciencia plena consiste en concentrarse en el momento actual, en las propias sensaciones y percepciones internas.

Se trata de una práctica capaz de influir de manera positiva en la salud, en especial en la reducción de la ansiedad emocional.

Desde la neurociencia se observa con interés esta forma de meditación, con aparente incidencia en el funcionamiento del cerebro.

Detenerse y observar, cerrados los ojos, lo que sucede dentro de nosotros (la propia respiración, las sensaciones corporales, el flujo incesante de pensamientos) y a nuestro alrededor (sonidos, olores, etcétera). Simplemente observar. Sin emitir juicio alguno, sin esperar ningún tipo de suceso, sin rechazar nada que nos venga a la mente, pero sin aferrarse a lo que está pasando. Eso es todo. Así de sencillo. Se trata de la meditación de consciencia plena, mucho más eficaz de lo que pueda parecer a mentes apresuradas y deseosas de «controlarse».

Consciencia plena es la calidad de consciencia que emerge cuando concentramos la mente de forma deliberada en el momento actual. Se dirige la atención a la experiencia que se vive y se sufre, sin filtro alguno (se acepta tal como es), sin formular juicio (bueno o malo, deseable o no), sin esperar nada en concreto. Dentro de la consciencia plena pueden distinguirse tres actitudes fundamentales.

Otros artículos del informe especial «Las huellas del estrés»

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.