Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Marzo de 2013
Psicología

La mente desatada

Las personas creativas suelen parecer más excéntricas que sus semejantes. Los investigadores conocen la razón.

Ciertos mecanismos cognitivos que subyacen a la excentricidad ­podrían promover el pensamiento creativo. [Getty Images / Benjavisa / iStock]

En síntesis

Las personas altamente creativas a menudo tienen pensamientos y comportamientos extravagantes, y viceversa.

La creatividad y la excentricidad podrían resultar de variantes genéticas que aumentan la desinhibición cognitiva, es decir, la incapacidad cerebral para filtrar información superflua.

Cuando la información no filtrada accede al cerebro de las personas muy inteligentes y la procesan sin sentirse abrumadas, pueden surgir ideas y sensaciones excepcionales.

Dean Kamen es uno de los empresarios más conocidos y exitosos del mundo. Posee cientos de patentes, entre ellas la del transportador personal eléctrico y giroscópico de dos ruedas Segway. La imagen de Kamen no se corresponde con la del típico ejecutivo: no usa traje ni corbata. Este excéntrico inventor viste casi exclusivamente con ropa vaquera. Aunque pasó cinco años en la universidad, no terminó la carrera. Jamás se toma vacaciones y nunca se ha casado. Kamen preside, junto con sus ministros de Helado, Almuerzo y Nepotismo, la isla de North­ Dumpling en Conneticut, la cual se compró en 1986 y que él considera como un reino «escindido» de Estados Unidos. Tanto es así que emite su propia moneda en unidades de pi y exige a los visitantes que llegan al lugar que contesten un formulario que incluye las marcas identificativas que tengan los foráneos en el rostro y el trasero, con el fin de obtener el visado pertinente.

Kamen, quien también dedica gran parte de su tiempo a fomentar los estudios de ciencias e ingeniería entre los niños, es uno de los tantos individuos sumamente creativos cuyo modo de conducta resulta chocante para el resto de las personas. Albert Einstein recogía colillas de la calle para rellenarse la pipa; Howard Hughes se pasaba días enteros sentado en una supuesta zona sin gérmenes de su suite del Hotel Beverly Hills; el compositor Robert Schumann creía que Beethoven y otros grandes genios de la música ya fallecidos le dictaban las composiciones desde sus respectivas tumbas; y se cuenta que Charles Dickens iba esquivando golfillos imaginarios con el paraguas cuando callejeaba por Londres. En fecha más reciente, hemos visto la obsesión de Michael Jackson con la rinoplastia, el apego de Salvador Dalí por los animales peligrosos, y a la cantante islandesa Björk vestirse de cisne para la gala de los Oscar.

No solo a las personas comunes y corrientes les parecen excéntricos los individuos altamente creativos, incluso ellos mismos se sienten diferentes y fuera de lugar. Tales apreciaciones no se basan solo en anécdotas de científicos y artistas «raros». Los últimos hallazgos en neuroimagen, investigación sobre creatividad y biología molecular sugieren que la creatividad y la excentricidad van a menudo de la mano. Los investigadores creen que ambas características podrían deberse al modo en que el cerebro filtra la información que le llega; incluso en el mundo empresarial se han percatado de la relación entre un pensamiento creativo y un comportamiento no convencional: cada vez se tolera más este último.

La conexión

La incidencia del comportamiento extraño entre los individuos muy creativos resulta demasiado extensa como para que se trate de una mera coincidencia. Ya en la antigua Grecia, Platón y Aristóteles se refirieron a la conducta peculiar de poetas y dramaturgos. (Aristóteles fue también pionero en señalar la relación entre creatividad y depresión, suposición que ha corroborado después la investigación moderna.) Hace más de un siglo, el criminólogo italiano Cesare Lombroso catalogó la conducta singular de las personas brillantes en su libro El hombre de genio, atribuyéndola a la misma «degeneración» hereditaria característica de los criminales violentos.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.