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1 de Septiembre de 2019
Neurobiología

Avances en la detección precoz del alzhéimer

Identifican seis proteínas que podrían ­operar como biomarcadores de la pérdida de sinapsis, un fenómeno que precede a la muerte neuronal asociada a esta enfermedad.

La tomografía matricial, una técnica de microscopía de alta resolución que ofrece imágenes precisas de las sinapsis neuronales, ha resultado clave en esta investigación. La imagen muestra una sección de la corteza somatosensorial de un ratón. [Stephen J. Smith, Universidad Stanford]

Durante las últimas décadas, la investigación biomédica en torno al alzhéimer se ha centrado sobre todo en hallar una cura para esta enfermedad neurodegenerativa que, según datos de la Sociedad Española de Neurología, afecta a unas 800.000 personas en España. Pero en la actualidad, los esfuerzos para cambiar este árido panorama se han enfocando en otro objetivo también retador: hallar biomarcadores que permitan detectar el trastorno cuando todavía no existen síntomas. Ello ayudaría a frenar la proliferación de una demencia que se augura irá al alza en los próximos años como consecuencia del envejecimiento de la población.

Los posibles marcadores biológicos de la enfermedad de Alzheimer mejor descritos hasta la fecha corresponden a la proteína amiloide beta y la proteína TAU hiperfosforilada. Al parecer, cuando estas moléculas precipitan tanto fuera como dentro de las neuronas formando placas extracelulares (la amiloide beta) o depósitos neuronales (la TAU hiperfosforilada) que podrían desencadenar una serie de efectos tóxicos que acaban matando a las neuronas. Utilizar estas biomoléculas para el diagnóstico del alzhéimer entraña, por tanto, un problema: se detectan cuando ya se ha producido la muerte neuronal. Demasiado tarde.

El gran reto actual en este campo de investigación es, pues, encontrar un biomarcador que permita detectar algún proceso temprano en el desarrollo de la enfermedad; es decir, un fenómeno que preceda a la muerte neuronal y a la aparición de síntomas. Un buen candidato sería un indicador de la pérdida de sinapsis.

A principios de este año, uno de los grupos de la Unidad de Memoria del Hospital Sant Pau de Barcelona, dirigido por Olivia Belbin y Alberto Lleó, publicó en Molecular and Cellular Proteomics un estudio que ha permitido avanzar en esta dirección. El objetivo de la investigación era encontrar un biomarcador de la pérdida de sinapsis que, a ser posible, estuviese presente en el líquido cefalorraquídeo (LCR). Este fluido, con acceso directo al sistema nervioso central, puede extraerse de pacientes vivos, lo que le confiere un gran valor en la detección precoz de la enfermedad.

 

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