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1 de Septiembre de 2019
Psicología social

Comunicación sin violencia

El método de la comunicación no violenta, desarrollado por el psicólogo clínico Marshall B. Rosenberg, permite abordar de manera pacífica las ­conversaciones conflictivas.

Getty Images / Ostill / iStock

En síntesis

Para lograr que las conversaciones conflictivas acaben en un acuerdo, se recomienda crear un vínculo ­entre las partes implicadas. Ello se consigue cuando los interlocutores tienen la sensación de que sus necesidades son escuchadas.

La comunicación no violenta (CNV), ideada por el psicólogo clínico Marshall B. Rosenberg, describe el proceso conver­sacional para construir una conversación empática. Existen ­formadores de CNV.

Durante un tiempo, los beneficios de la CNV no estaban ­demostrados. Hoy, diversos estudios ­revelan que esta estrategia aumenta la ­capacidad empática y mejora la habilidad de lidiar con las situaciones emocionalmente estresantes.

«La voz entrecortada de mi hermana al teléfono delataba que estaba llorando. Su novio la había vuelto a golpear. Soy de los que no se callan nada, por lo que normalmente le habría gritado: “Mira que te lo advertí, ¡no deberías relacionarte con él! ¡Ya te lo dije!” Con esas palabras no iba a lograr acercarme a ella, así que decidí reaccionar de otra manera: «¿Cómo te encuentras?» Se quedó de piedra, pues nunca antes le había planteado una pregunta igual. Hablamos un rato. En todo momento tuve en mi mente el método de la comunicación no violenta (CNV). Pensé que estaba ayudando a mi hermana, porque parecía escucharme» (J. S., en libertad condicional).

De vez en cuando nos tropezamos con personas que se esfuerzan por mejorar el mundo. Elizabeth Marlow es una de ellas. Esta investigadora clínica de la Universidad de San Francisco trabaja para ayudar a personas en situación de exclusión social: familias que viven en la pobreza, sintecho, drogodependientes y reclusos, entre otras. Para cambiar el rumbo, antes hay que tocar fondo, reza un lema. Quizá también esa fuese la razón por la que Marlow estaba convencida de que los criminales se beneficiarían de los cursos de comunicación no violenta que tenía previsto impartir.

J. S. es uno de los 30 exreclusos que asisten a los cursos de la investigadora. «El problema de su hermana no se resolvió simplemente porque él había utilizado la CNV con ella, sino que su unión creció», señala Marlow. Se trata de un paso importante, puesto que cuanto más fuerte es la red social de las personas que han estado en prisión, menor es la probabilidad de que reincidan. Después de ocho semanas de formación, la capacidad empática de J. S. ha aumentado de manera notable.

El término comunicación no violenta despierta ideas muy diversas. Muchas personas lo asocian con la resistencia pacífica de Mahatma Gandhi; otras, con el movimiento hippie o una educación no autoritaria; también se relaciona con el asesoramiento matrimonial. Así, pues, ¿qué es exactamente la CNV? ¿Se trata de un método psicológico para dirigir conversaciones? ¿Es una estrategia de autoanálisis, una psicoterapia o la llave para lograr la paz mundial? De alguna manera, aglutina un poco de todo ello.

A grandes rasgos, la CNV incide en la manera de expresarse, esto es, en las palabras y formulaciones que se utilizan. Pero no se trata de una mera técnica comunicativa, como los formadores de este método recalcan una y otra vez. Más bien busca alcanzar una nueva consciencia empática, poner atención en los sentimientos y las necesidades de la otra persona y ser consciente de las propias, además de saber expresarlas. De esta manera, se logra crecer a nivel personal. El fundador de la CNV, Marshall B. Rosenberg (1934-2015), a semejanza de Gandhi, trabajó a lo largo de su vida para lograr la paz mundial. Además de ejercer de psicoterapeuta con enfermos mentales, parejas y familias, medió en el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos y ayudó a eliminar la segregación racial en las aulas escolares. Posteriormente, fundó una organización sin ánimo de lucro y organizó cursos para la solución de conflictos en más de sesenta países. También viajó a zonas de guerra, entre ellas Palestina, Serbia o Ruanda, donde consiguió que etnias enemistadas dialogaran.

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