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1 de Septiembre de 2019
Fobias

Miedo al parto

Un embarazo colma de alegría y ­esperanza a muchas mujeres. Pero una de cada siete futuras madres siente un miedo extremo al alumbramiento. Este trastorno psicológico influye en el retoño.

Getty Images / kieferpix / iStock

En síntesis

Cierto temor al parto es normal, pero algunas embarazadas desarrollan un miedo patológico al alumbramiento. Este trastorno se conoce como tocofobia.

Las afectadas son, sobre todo, mujeres con alguna enfermedad psíquica o que han sufrido un parto o embarazo traumático anterior.

Un cuidado intensivo y una buena información sobre la maternidad pueden ayudar a que las gestantes con tocofobia dominen sus miedos.

En una entrevista televisiva, la veterana y galardonada actriz británica Helen Mirren reveló al presentador una experiencia de la infancia que le había quedado marcada: en la escuela proyectaron una película de educación sexual en la que aparecía una mujer embarazada durante el alumbramiento. En primer plano se mostraba la entrepierna de la gestante. Mirren tenía por entonces unos 13 o 14 años. Cerró los ojos. «Todavía puedo oír el zumbido del proyector detrás nuestro», comenta. «Juro que me traumatizó.» La actriz no descarta que esa experiencia influyera más tarde en su decisión de no tener hijos. «Todavía no puedo ver nada que tenga relación con el parto. Me repugna.»

En esa entrevista de 2007, Mirren aborda un tema que afecta a más mujeres: el miedo al parto. Traer un niño al mundo es una experiencia extrema; una situación excepcional que no puede controlarse del todo, especialmente cuando se trata de un alumbramiento natural. Muchas embarazadas sienten inseguridad ante esa experiencia y, a medida que se acerca el día en que salen de cuentas, se ponen más nerviosas. Unas experimentan el miedo ante lo desconocido: ¿cómo será el parto? ¿Seré capaz de soportar las contracciones? ¿Saldremos mi niño y yo ilesos del alumbramiento? Otras se preocupan por si se encontrarán solas cuando llegue el momento o por si tendrán que pasar por una intervención. A ello se suma el miedo al futuro: ¿cómo será la vida con el bebé? ¿Seré una buena madre? ¿Cómo me quedará el cuerpo tras el embarazo y el parto?

Hasta cierto punto, estas preocupaciones son normales. No obstante, algunas mujeres experimentan un miedo exagerado al parto, sentimiento que puede manifestarse en un trastorno psíquico: la tocofobia. A algunas gestantes, el temor al alumbramiento les condiciona el día a día: tienen problemas para dormir, sufren pesadillas o padecen ataques de pánico con asfixia, temblores y taquicardias.

En el año 2000, los psiquiatras Kristina Hofberg e Ian Brockington describieron por primera vez la tocofobia. A partir de una conversación con 26 mujeres que presentaban un miedo intenso ante el proceso del parto diferenciaron dos formas del trastorno: la tocofobia primaria y la secundaria. Según determinaron, la tocofobia primaria se origina durante la juventud y surge, entre otros motivos, por las ideas sobre el parto que causan preocupación o temor (como la experiencia que explicaba Mirren). La tocofobia secundaria, en cambio, se produce como consecuencia de una experiencia traumática en un alumbramiento anterior. La mujer que ha pasado por un mal parto siente preocupación por el siguiente.

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