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1 de Noviembre de 2017
Psicología social

El otro lado de la empatía

El investigador Fritz Breithaupt propone abordar la capacidad de la empatía desde una perspectiva crítica, pues no solo comporta ­comprensión y solidaridad.

En septiembre de 2015, un grupo de voluntarios acudieron a la estación de tren de Múnich para dar la bienvenida a refugiados procedentes de Siria. [GETTY IMAGES / ANADOLU AGENCY / SEBASTIAN WIDMANN]

Múnich, otoño de 2015. Con muestras de júbilo, centenares de personas saludan a los refugiados que llegan en tren desde Hungría y Austria. Los asistentes aplauden, entregan ositos de peluche y chucherías a los niños. ¿Lo hacen por interés? ¿O sus gestos de bienvenida surgen por empatía, quizás incluso por el amor al prójimo? «Creo que había algo distinto detrás», señala Fritz Breithaupt. «La gente se identificaba con la salvadora, con Angela Merkel, y quería hacer lo mismo que ella.» Breithaupt es profesor de filología alemana y científico cognitivo en la Universidad de Indiana de Bloomington. En su libro Die dunklen Seiten der Empathie («Los lados oscuros de la empatía»), publicado a principios de 2017, describe qué hace el talento de la empatía con nosotros, para bien y para mal.

«De entrada, la empatía es vivir la situación de otro; se trata de una especie de sexto sentido que nos hace sentir lo que no podemos percibir con los propios sentidos. Nos ponemos en la piel de los otros.» En el caso de los aplausos de Múnich, no solo se trataba de los sirios que, bajo grandes privaciones, habían huido de la guerra en su país: «Cuando Merkel abrió las fronteras la noche del cinco de septiembre, fue un acto de valentía. Corrió un gran riesgo; algo inusual en un político. Y mostró empatía. Ello hizo que la gente se sintiera involucrada». Breithaupt denomina este fenómeno «empatía filtrada»: sirve para ponerse en el lado de «los buenos».

Sin embargo, el entusiasmo se desvanece rápidamente. En su lugar, se ponen grandes esperanzas en los refugiados: deberían estar agradecidos, integrarse y aprender el idioma lo antes posible. Si no se cumplen muchas de estas expectativas, el activismo se transforma en resentimiento, indica el filósofo. El motivo: esta forma de empatía es egocéntrica y depende del reconocimiento exterior. Tiene poco que ver con la empatía clásica.

Breithaupt reúne en su obra numerosos ejemplos sobre el lado oscuro de la empatía, que, aunque podría promover un comportamiento moral, no sucede de manera forzosa. «Tomemos el sadismo como ejemplo; el caso más extremo. Algunas personas disfrutan cuando los otros se sienten mal, sufren o se les maltrata. Este “saber cómo te sientes” que proporciona placer al sádico funciona a través de la empatía.»

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