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Me gusto tal como soy

Valorarse a sí mismo promueve el bienestar; también contribuye al éxito en el trabajo y en la pareja. Pero ¿qué influye en la autoestima? ¿Es posible mejorarla?

ISTOCK / GLOBALSTOCK

En síntesis

Sentir una alta autoestima conlleva numerosas ventajas, ya sea en el terreno laboral como en el personal. Por ejemplo, ayuda a prevenir los problemas en la pareja.

La autoestima experimenta un aumento desde la juventud hasta la edad adulta (entre los 50 o 60 años). Después, vuelve a decrecer.

Algunas experiencias importantes, como comenzar o finalizar una relación de pareja, pueden modificar la autoestima. Casarse, en cambio, no parece ejercer un efecto destacable en ese aspecto.

¿Alguna vez se ha preguntado qué tal anda de autoestima? Lo más probable es que así sea. La mayoría de las personas han experimentado momentos en que se han sentido inútiles, pero también situaciones en las que estaban muy satisfechas consigo mismas. El grado en que nos planteamos este tipo de valoraciones positivas o negativas refleja nuestra autoestima. Cuando es alta, nos sentimos a gusto con nosotros mismos, nos apreciamos, nos aceptamos y nos gustamos tal como somos. La autoestima se basa en la percepción subjetiva de uno mismo y describe un sentimiento antes que una valoración racional.

Poseer una alta autoestima difiere claramente del narcisismo, que se caracteriza por la arrogancia, el egoísmo o el sentimiento de superioridad [véase «Ego al límite», por Corinna Hartmann; en este mismo número]. A pesar de que los narcisistas acostumbran a decir que poseen una gran autoestima —afirmación no siempre cierta—, se trata de personas con una autopercepción hinchada que se acompaña de la tendencia a desvalorizar a los demás o a utilizarlos en beneficio propio. Casi todos nos hemos preguntado en más de una ocasión cuál es la medida correcta de amor propio y cómo podemos aumentarlo en caso necesario. En 2015, entre los usuarios alemanes de Internet se registraron unas 14.000 búsquedas mensuales que contenían las palabras «autovaloración» y «autoestima», bien solas o acompañadas de términos como «aumentar», «mejorar» o «test». En inglés, se superaron las 6000 búsquedas diarias.

La mayor parte de las páginas web con las que se topa al teclear esos términos suelen contener consejos para mejorar la propia autoestima. Al parecer, muchas personas creen que una autoestima elevada tiene un efecto positivo en su vida. En los últimos años se ha demostrado que este sentimiento resulta beneficioso en numerosos ámbitos, entre ellos, el bienestar personal, el trabajo, la salud y la vida en pareja.

Otro hallazgo, que puede que sorprenda, revela que la autoestima, aunque tiende a ser estable, presenta cambios progresivos y característicos a lo largo de la vida. Tras una primera fase de valoraciones altas y poco realistas durante la infancia, la autoestima disminuye durante la adolescencia para aumentar de nuevo en la adultez temprana y media. Acostumbra a llegar a su apogeo entre los 50 y 60 años, para, más tarde, volver a menguar. Los hombres suelen mostrar una autoestima algo más elevada que las mujeres, aunque ambos sexos comparten similitudes en su desarrollo a lo largo del tiempo.

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