Del diván al zafu

O cómo volver a la esencia del no ser

 

Psiconálisis y espiritualidad: Del diván a la meditación.
Roberto Longhi Tartaglia
Herder Editorial, 2022.

Leer el libro Psicoanálisis y espiritualidad, del psicoanalista, psicólogo y profesor Roberto Longhi Tartaglia es hacer una parada en este mundanal ruido y dejarse llevar por el silencio, el vacío y el no hacer. Es una invitación al no ser, al no yo, es decir, a nuestra esencia y naturaleza.

Ahora bien, su lectura puede tener diversas interpretaciones según el tipo de lector que se sea: para el profano en psicoanálisis y meditación, puede suponer, por ejemplo, una puerta para adentrarse en estas dos disciplinas tan distintas, pero, según nos muestra Longhi, envueltas de tantas afinidades (encontrar la propia esencia, nuestro interior) como polaridades (desde la palabra y el silencio, respectivamente).

Para el psicoterapeuta, el libro puede constituir una fuente de aprendizaje e inspiración sobre el modo de lograr una auténtica alianza con el paciente, en la que los dos emprenden un viaje juntos y donde el paciente descubre su capacidad de encontrarse en el no ser.

Por último, para el experto en psicoanálisis, la obra descubre un enfoque novedoso que aúna psicoanálisis y meditación, o como describe Longhi, diván y zafu: «Si en el diván los conflictos vitales se resuelven, en el zafu se disuelven».

En menos de 200 páginas, Longhi nos adentra en el mundo del psicoanálisis, en la meditación y en su propia experiencia como experto psicoanalista y experimentado practicante de la meditación. Un ejemplo que convida a vivir en la propia piel esa burbuja de sosiego y silencio que nos aleja del mar de ruido y confusión en el que nos hallamos inmersos día a día, a la vez que nos abre los ojos a la no realidad en la que vivimos en la sociedad actual y a la realidad que nos estamos perdiendo, o incluso, destruyendo. «Debemos cambiar [...] felicidad por armonía, serenidad y plenitud, y sustituir los centros comerciales por los bosques, ellos son las nuevas catedrales donde podremos encontrar la paz», afirma. «Un reencuentro con la naturaleza significaría un reencuentro con nuestra naturaleza espiritual», sostiene.

No obstante, quien busque una guía de cómo aplicar la psicoterapia o practicar la meditación no la va a encontrar en este libro. Tampoco se trata de un volumen académico, como advierte el propio Longhi en el apartado inicial de agradecimientos. De hecho, resulta bastante imposible explicar en tan pocas páginas ambas disciplinas de manera exhaustiva.

Con todo, el lector se va topando a lo largo del texto con enunciados reveladores sobre cómo lograr una vida plena y en armonía. Además de los que aparecen a lo largo del discurso del autor, van surgiendo cortas frases tintadas en negro sobre fondo gris que mueven a la reflexión. Algunas proceden del propio Longhi («¿En qué consiste meditar, maestro? Voy, me siento en el zafu y soy»); otras, de filósofos, teólogos, personajes bíblicos, cinematográficos o incluso ánonimos, entre estos últimos, el proverbio zen: «El hombre es el único ser que construye una casa en medio del puente».

Tanto el psicoanálisis como la espiritualidad se adentran en el interior del ser humano. Con este texto, el autor intenta, según explica, hilvanar dimensiones o zonas aparentemente desligadas, a saber, lo psíquico, lo espiritual del psiquismo y la espiritualidad. Objetivo que consigue. Así, por ejemplo, describe la meditación como «una suerte de trabajo interior al que solo tendremos acceso en la medida en que hayamos despejado los conflictos psicológicos y llegado a ser "alguien". Llegar a un equilibrio, a acallar el ruido interno». Incluso ve en la meditación «una potencial continuidad» del trabajo psicoterapéutico.

No hace falta ser un entusiasta de la meditación o del psiconálisis para leer este libro, pero sí estar dispuesto a abrir la mente, a comprender y a dejarse llevar por el silencio al que nos invita el autor, que nos tansporta más allá de la realidad material y cuyo destino es la espiritualidad. Un silencio que el terapeuta comparte con el paciente y que crea un «sostén tranquilizador» en este último.

Longhi también destaca la importancia del no-hacer. «Deberíamos transmitirles [a los niños] que el silencio y el callar es la forma más natural de abrirse y dejar entrar al mundo para evitar que dispositivos móviles los devoren».

Longhi recupera el término espiritualidad desde el psicoanálisis y la meditación. «[...] en toda enfermedad hay un malestar, una anemia espiritual, un terrible trastorno por déficit de naturaleza», señala. También afirma: «Hay una vida que no es biológica ni psicológica, sino espiritual».

Si se desea vivir con plenitud y compasión, hay que alcanzar esa espiritualidad. No es un camino fácil ni rápido, pero para lograr ese estado existen herramientas que, según el autor, van por este orden: primero, el psicoanálisis; a continuación, la meditación, para, finalmente, alcanzar la espiritualidad. «Toda experiencia psicoanalítica o espiritual ayuda a comprender y a sentir el mundo. [...] Genera un común efecto de salud porque nos descubre que necesitamos parar y aprender a mirar antes de cruzar la calle.» En otras palabras, no temer y saber disfrutar del silencio, el vacío, el no hacer y el no ser.

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