La mujer que se reía por nada

Sentada frente a un trabajador al que debe despedir, la señora R. rompe a reír de manera descontrolada. Una situación muy embarazosa. ¿Qué le pasa por la cabeza?

[CECILIE_ARCURS/ISTOCK]

En síntesis

Desde hace años, la señora R., de 39 años de edad, sufre esclerosis múltiple, pero los síntomas son casi inexistentes.

Hasta que un día comienza a reír a carcajadas sin motivo alguno. Decide consultar su caso con un experto, pues esa reacción le resulta incómoda en numerosas situaciones.

La paciente no puede controlar la risa automática, que nace en el tronco del encefalo: la esclerosis le ha causado lesiones en las vías neuronales que inhiben dicha región.

Cuando vi a la señora R. por primera vez en la sala de espera, parecía tensa. Pero cuando le estreché la mano con una gran sonrisa, se echó a reír sin motivo alguno. Esta paciente, de 39 años de edad, padecía una esclerosis múltiple (EM) relativamente benigna y los únicos síntomas que presentaba eran unos picores en la cara. La EM es una enfermedad autoinmunitaria en la que el sistema inmunitario, que por lo común nos defiende contra las agresiones externas, se vuelve contra nuestro propio sistema nervioso y le genera pequeñas lesiones. Estos daños alteran la comunicación entre diferentes regiones cerebrales. Los síntomas son muy diversos: hormigueo, cojera, pérdida de visión y parálisis localizadas, entre otros.

Durante la consulta, la señora R. me informó de que, desde hacía poco, presentaba un problema que le resultaba bastante embarazoso como directora del departamento de recursos humanos. Desde hacía unas semanas, sufría unas crisis de risa irreprimibles, parecidas a las que acababa de tener conmigo. Por lo general, su risa estallaba ante situaciones un tanto conmovedoras, sobre todo en momentos de estrés. Cabe imaginar las terribles entrevistas en las que debía reubicar o incluso despedir a empleados y se veía embargada en una risa inextinguible.

Para entender qué le ocurría a esta paciente es necesario saber cómo nace la risa normal. La maquinaria cerebral que se esconde tras la producción de la risa (también tras la comprensión de la risa de los demás) es vasta y compleja y abarca varias regiones de la corteza cerebral, los ganglios basales (ocultos en las profundidades del cerebro) y el tronco del encéfalo, el cual conforma, en cierto modo, las raíces del cerebro.

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