¿Cómo se detecta la buena conexión entre dos personas?

Los tiempos de respuesta en las conversaciones constituyen una señal sólida para saber si dos mentes «conectan» entre sí.

[GOLERO/ GETTY IMAGES/ ISTOCK]

Cuando nos encontramos conectados con otra persona, la conversación fluye por sí sola. Y no solo nos lo parece a nosotros, demuestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Colegio Dartmouth de New Hampshire y publicado en PNAS. La buena conexión se revela, literalmente, en fracciones de segundo: la breve pausa que acontece entre dos intercambios de conversación lo descubre. «Nuestros resultados indican que cuanto más rápido responden las personas entre sí, más conectadas se sienten», explica la psicóloga Emma Templeton en un comunicado de prensa.

Para su estudio, el equipo invitó a 66 personas que no se conocían entre sí a que conversaran sobre cualquier tema: se pidió a las mujeres que hablaran con otra mujer durante diez minutos, y a los hombres con otro hombre. A continuación, todos los participantes vieron el vídeo de sus conversaciones a solas y anotaron cómo se habían sentido en esos momentos. En una segunda ronda de experimentos, los sujetos hablaron con una amiga o un amigo íntimo. ¿Resultado? Cuanto más cortas eran las pausas entre cada aportación, más conectadas se sentían las personas que con su interlocutor. En una misma conversación también acontecían fases de mejor o peor conexión.

Este fenómeno resulta audible incluso desde fuera de la charla, afirman los autores. Para comprobarlo, manipularon las grabación de las conversaciones entre desconocidos de manera que se contestaban mutuamente de forma más rápida o lenta. Las demás características del diálogo se mantuvieron inalteradas. Observaron que cuando reducían la duración de las pausas, los sujetos concluían que existía una buena conexión entre ambos, pero cuando se aumentaba el tiempo de pausa entre cada intervención, esa sensación disminuía.

El momento en el que todo encaja

Ahora bien, la sensación de congeniar con el interlocutor no dependía tanto de lo rápido que se respondía a su intervención, sino de la rapidez con la que se recibía su respuesta. Las pequeñas pausas suelen durar un cuarto de segundo, señala Thalia Wheatley, coautora del estudio y experta en psicología de las relaciones interpersonales. «Cuando las personas sienten que pueden terminar las frases del otro, cierran esa brecha de 250 milisegundos. Es entonces cuando las cosas encajan entre ellas», recalca.

Según informan Templeton y Wheatley en el periódico Washington Post, algunos participantes parecían tener un talento especial para entender a su interlocultor: tendían a responder con mayor rapidez. Esa tendencia no puede controlarse de manera consciente, indican. Para responder rápido y de forma adecuada hay que entender realmente a la otra persona. A veces, la conversación fluye automáticamente; otras, se requiere una escucha activa y conocer al interlocutor. Puesto que los tiempos de respuesta extremadamente cortos (menos de 250 milisegundos) impiden el control consciente, son una «señal honesta» difícil de falsear: no se puede fingir la buena conexión.

 

Este artículo apareció publicado en línea en la sección de Actualidad Científica el 23 de febrero de 2022.

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