Contra la inflamación: altruismo

Las relaciones sociales positivas se asocian con un menor nivel de la molécula inflamatoria IL-6 si van acompañadas de la disposición a ayudar a los demás.

[FIZKES/ GETTY IMAGES/ ISTOCK]

Desde hace tiempo se sabe que las relaciones sociales positivas mejoran el bienestar mental y la salud física, además de reducir el estrés y la inflamación general del cuerpo, factores implicados en el envejecimiento y en diversas dolencias (entre otras, el cáncer, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares y cerebrales). Pero faltaban pruebas biológicas que demostrasen tal relación. Un estudio llevado a cabo por Tao Jiang y otros científicos de la Universidad Estatal de Ohio arroja luz a esta laguna, según publican en Brain Behavior and Immunity.

Para su investigación, los autores analizaron los datos de más de 1.000 adultos estadounidenses que completaron cuestionarios ideados para evaluar su integración social, disposición a apoyar a los demás y sus relaciones sociales, así como sus características sociodemográficas y salud. Por otra parte, se extrajeron muestras de sangre de los participantes con el fin de medir los niveles de interleucina-6 (IL6), una molécula inflamatoria que se halla más concentrada en el cuerpo cuanto mayor es el nivel de inflamación general (y el riesgo de enfermedades asociadas).

Los científicos observaron que las relaciones sociales positivas (como los amigos) no se encontraban necesariamente relacionadas con niveles más bajos de IL6 en la sangre en comparación con los sujetos que mantenían pocos lazos interpersonales. Ello solo sucedía en el caso de las personas que se consideraban capaces de ayudar a los demás o que realmente lo hacían. En otras palabras, si se está dispuesto a apoyar a la pareja o familia, a los amigos o a ejercer el voluntariado, los niveles de IL6 son más bajo que los de las personas que no ayudan, porque no quieren o piensan que no pueden hacerlo.

Este fenómeno se daba con independencia de otros factores, como la edad, la salud, el nivel de vida, la educación y los ingresos, pero sí i el influía el sexo de la persona. Los científicos constataron que la asociación entre la ayuda a los demás y los bajos niveles de IL6 y, por tanto, un mejor bienestar físico y mental, era más notable entre las mujeres que entre los hombres. Los autores concluyen que pensar que se puede ayudar o apoyar a los demás favorece que las relaciones sociales resulten gratificantes, al menos para las mujeres, lo cual reduce el estrés y, de esta manera, la inflamación.

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