El porqué de la adicción a las drogas

Algunas personas consumen drogas sin llegar a engancharse; otras sucumben enseguida a la adicción. ¿Qué marca la diferencia?

[ITAKDALEE / GETTY IMAGES / ISTOCK]

En síntesis

La mayoría de las drogas aumentan la concentración del neurotransmisor dopamina en el núcleo accumbens, centro de control del sistema de recompensa del cerebro. 

El aumento de dopamina genera una sensación de bienestar e impulsa las ganas de más. Sin embargo, el consumo esporádico de drogas no genera en todas las personas una adicción.

Una personalidad impulsiva y el estrés favorecen la predisposición a perder el control. El epigenoma, es decir, las modificaciones químicas en el material genético a causa de la experiencia vital y el ambiente, también parece desempeñar un importante papel en este proceso.

Las drogas forman parte de la rutina de muchas personas. Un vaso de vino antes de cenar, un cigarrillo durante el tiempo de descanso en el trabajo y un porro para relajarse en el fin de semana. Las drogas «duras» tampoco son un tabú. Varias encuestas revelan que entre el 3 y el 5 por ciento de los jóvenes de 16 años de Estados Unidos ya ha probado la cocaína y el 10 por ciento de los mayores de 60 años afirma que ha consumido un medicamento opiáceo en el mes anterior.

La mayoría de las personas que toman este tipo de sustancias conocen su peligrosidad: la dosis ocasional pronto se convierte en un deseo de más, hasta que, en algún momento, esa ansia no se puede controlar. Se consume la droga a pesar de que el placer que generaba ha desaparecido hace tiempo o que ese comportamiento conduzca al aislamiento social y a la ruina económica. El consumo se vuelve compulsivo. Se ha caído en la adicción.

Pero ¿qué determina que una persona se vuelva adicta? En primer lugar, por supuesto, la propia droga: la caña de cerveza tras la jornada laboral no lleva tan rápido a la perdición como una dosis diaria de heroína. En segundo lugar, la persona. No todas acaban sufriendo una adicción. Por el contrario, la mayoría tiene el consumo bajo control durante mucho tiempo. ¿Por qué?

Médicos y neurocientíficos llevan tiempo indagando la respuesta a esa pregunta. A finales de la década de 1980, los farmacólogos Assunta Imperato y Gaetano Di Chiara, de la Universidad de Cagliari, llevaron a cabo los primeros ensayos para investigarlo en su laboratorio de Cerdeña. Habían perfeccionado la técnica de la microdiálisis, lo que les permitía medir la concentración de dopamina en muestras cerebrales diminutas.

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