¿Sufrimiento bajo el agua?

Tal vez los peces tengan conciencia del dolor.
© Fotolia / OKEA
Muchos aficionados a mariscos y pescados repiten como loros que los peces y los crustáceos no sienten dolor. Nuevas investigaciones, empero, hacen pensar que sí lo sienten, lo que revelaría que su sistema nervioso puede ser más complejo de lo pensado; y que nuestra propia conciencia del dolor puede ser, desde una óptica evolutiva, mucho más antigua de lo que se suele creer.
El equipo dirigido por Joseph Garner, de la Universidad Purdue, informa que la respuesta al dolor que exhiben las carpas de pecera indica que estos animales tienen conciencia del mismo, que su reacción no es mero acto reflejo, como cuando tocamos algo muy caliente y apartamos la mano antes de que la sensación llegue a hacerse consciente. En el estudio, los biólogos observaron que al inyectarle a las carpas una disolución salina y someterlas a una temperatura dolorosa en tanque de prueba, se "sostenían", inmóviles, en un punto, al devolverlos a su pecera habitual. Garner defiende que esta conducta "temerosa, de evitación", es cognitiva y no mero acto reflejo. Otros peces, tras recibir una inyección de morfina que bloqueaba el impacto del dolor, no mostraban semejante conducta amedrentada.
Aunque las observaciones de Garner casan con trabajos anteriores que comenzaban a sugerir que los peces sienten dolor, algunos expertos siguen sin estar convencidos de que la reacción sea algo más que una conducta de escape instintiva. No obstante, el nuevo estudio plantea ciertos reparos éticos. "Si vamos a utilizar animales en los experimentos, y si van a servirnos de alimento, conviene que comprendamos las consecuencias que acarrean nuestros actos sobre esos animales", opina Garner.

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