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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Septiembre/Octubre 2005Nº 14

Adicciones

Alcoholismo

Se suele achacar a los alcohólicos hedonismo y falta de voluntad para liberarse de su dependencia. ¿Con fundamento? La neurobiología enseña que cualquiera puede volverse alcohólico, pero también que existen remedios para curarse.

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Gacias a una cura radical de desintoxicación, Pablo* llevaba varias semanas sin probar la bebida. Pero, al cruzarse con Pedro, un juerguista empedernido, aquella tarde gris de otoño, le faltó un suspiro para que acabara con la abstinencia. «Antes me pasaba lo mismo. Durante el día no necesitaba el alcohol. Pero, al anochecer, en cuanto veía un bar abierto y oía el tintineo de los vasos, comenzaba mi primera ronda», explica el ex alcohólico.

Los estudiosos de las adicciones denominan a ese fenómeno deseo condicionado: si se consume alcohol siempre en las mismas circunstancias, un encuentro con los estímulos característicos refuerza la necesidad del causante de la adicción. Particular peligro encierra el efecto dominó: tras una abstinencia, incluso larga, una vuelta circunstancial al consumo puede desencadenar un impulso irresistible hacia la bebida. Los afectados pierden el control y terminan por entregarse al alcohol, arruinando su salud.

Hay muchos mecanismos más que tuercen la voluntad. Claudio había salido exasperado, días antes, de las oficinas de asistencia social, porque la encargada no le concedía una prestación. Cuando esperaba el tranvía de retorno a su domicilio, experimentó de repente los típicos síntomas de abstinencia. «De golpe empecé a tiritar y sudar; sentí náuseas. Ansié como nunca echarme a correr hasta la taberna más próxima», cuenta. ¿Cómo se llega a esta situación?

La respuesta la da el propio paciente: «Antes, en unas circunstancias similares, no habría dudado un instante en beber». En razón de esas vivencias, el cerebro había esperado, también en esta nueva situación, el efecto tranquilizante del alcohol y contaba con ello. Pero como la droga no apareció, las contramedidas neuronales operaban en el vacío y, por tanto, aparecieron los síntomas de abstinencia.

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