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Mentirosos natos

¿Por qué mentimos tanto y tan bien? Sencillamente, porque funciona en la evolución.
El engaño corre como un hilo rojo por todo el tejido de la historia humana. Es el sostén de la literatura, desde el taimado Ulises homérico hasta la novelística actual. Si vamos al cine, lo más probable es que de una forma u otra el argumento gire en torno al engaño. Es posible que tales historias nos resulten tan fascinantes porque la vida humana se halla toda ella embebida en la mentira. La mentira es un arte que aflora desde lo profundo de nuestro ser; de ella nos servimos sin tasa. Así lo señalaba Mark Twain, observador perspicaz, hace más de un siglo: "Todo el mundo miente... cada día, cada hora, en vigilia o durmiendo, en sus sueños, en sus alegrías y en sus lamentaciones. Si alguien se sujetase la lengua con las manos, sus pies, sus ojos, su cuerpo seguirán expresando engaño". La doblez es fundamental en la humana condición.

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