Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Cambiar nuestra personalidad

Nuestro carácter varía con el paso de los años más de lo que los psicólogos han supuesto durante tiempo. ¿Se puede mejorar la forma de ser de manera deliberada? Y, quizás una cuestión más importante: ¿es sensato hacerlo?

Para convertirse en una persona ordenada hay que practicar a diario, hasta transformar el ­orden en un hábito. [Getty Images / Motortion / iStock]

En síntesis

Nuestra personalidad no es rígida, sino que se transforma con el paso de los años. Las experiencias y los nuevos roles sociales que vamos adquiriendo a lo largo de la vida influyen en ello.

A la mayoría de las personas les gustaría cambiar al menos un aspecto de su personalidad. En general, eso resulta posible con un entrenamiento diario.

No se sabe con certeza si una intervención de autooptimización puede ayudarnos a ser más felices o a tener éxito. Tampoco se conocen los efectos ni las adversidades que puede producir a largo plazo.

Sin vacilar, mi marido me responde: «Intenta convertirte en una persona más ordenada». Le acabo de explicar mi nuevo proyecto: participaré como voluntaria en una investigación de la Universidad de Zúrich en la que buscan desarrollar una aplicación de teléfono inteligente para cambiar, a voluntad, un rasgo de la propia personalidad. Reflexiono sobre la sugerencia de mi esposo. Junto a otras dos características de mi forma de ser que considero mejorables, sería estupendo tener siempre el escritorio ordenado, trabajar de forma más estructurada y no dejarme nunca más el café olvidado en la cocina para terminar deprisa y corriendo algún asunto urgente.

¿Y a usted? ¿Qué es lo que más le gustaría cambiar de su personalidad? Si de inmediato se le ocurren varias opciones, no se preocupe, le sucede igual que a la mayoría de los mortales. Según las encuestas, entre el 85 y el 95 por ciento de las personas desean transformar al menos un aspecto de su personalidad; por ejemplo, ser más disciplinada, paciente, segura de sí misma o asertiva. Como consecuencia, el mercado de la optimización personal experimenta en la actualidad un gran auge. Asimismo, más de un charlatán asegura que con sus métodos se logran la felicidad y el éxito. En 2016, la industria de autooptimización alcanzó en Estados Unidos nada menos que los 9900 millones de dólares, según John LaRosa, investigador de mercados.

Con el fin de arrojar luz sobre este asunto, entre 2016 y 2018 la psicóloga Mirjam Stieger, por entonces en la Universidad de Zúrich, y otros investigadores idearon una aplicación de móvil con la que los usuarios pudiesen cambiar una característica personal que previamente habían elegido. El método se basaba en un entrenamiento específico y personal. La iniciativa fue un éxito. En poco tiempo, más de 3000 personas se descargaron la aplicación. «No habíamos contado con semejante demanda», asegura Stieger. «Al parecer, muchas personas desean explotar más su potencial.»

Por el contrario, Isabell Prophet, periodista científica y autora en 2019 de un libro sobre el fenómeno de la autooptimización, considera que se trata de un autoengaño con un bucle sin fin. En su obra aconseja despedirse de las autoexigencias desmesuradas. La búsqueda de la perfección, señala, surge de la comparación permanente con los demás. «En Internet, en la universidad, la oficina o la calle, por todas partes veo personas que, de alguna forma, se asemejan a mí, pero que potencialmente son mejores que yo», escribe Prophet.

En permanente desarrollo

¿Podemos modificar nuestra personalidad en el transcurso de los años de la misma manera que cambiamos de estilo de peinado o de vestir? Durante mucho tiempo, los psicólogos han supuesto que el carácter apenas cambia en la edad adulta. Se equivocaban. Resulta mucho más improbable que alguien sea hoy exactamente la misma persona de hace diez años. Por otra parte, pocos individuos sufren una transformación extrema. En definitiva, la mayoría de nosotros cambiamos en mayor o menor grado durante el transcurso de nuestra vida, nos demos cuenta o no. La psicóloga Jule Specht, de la Universidad Humboldt en Berlín, denomina estos cambios «oscilaciones de la personalidad».

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.