Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

El camarero filósofo

A causa de un infarto cerebral, el propietario de un bar se aficiona a las citas y los aforismos de todo tipo, hasta tal punto que, en el hospital, sus compañeros de habitación lo escuchan como si fuera un erudito. ¿Le abrió el ictus las puertas de la sabiduría?

Tras una lesión cerebral, Máximo, dueño y camarero de un bar, se comporta como un auténtico filósofo. De su boca salen sin cesar aforismos y máximas. [Getty Images / lechatnoir / iStock]

En síntesis

Después de permanecer tres días en estado de semicoma, el dueño y camarero de un bar se convierte en una especie de sabio. Su discurso se antoja filosófico a la par que esotérico.

La exploración mediante resonancia magnética nuclear de su cerebro revela que, debido al ictus que ha sufrido, han muerto neuronas del tálamo izquierdo. Padece una afasia talámica.

El accidente cerebrovascular ha dañado los circuitos cerebrales que garantizan el hilo lógico del discurso. Desde ese momento, el paciente incorpora bromas, metáforas y figuras literarias en su lenguaje.

«Estaba allí, entre los clientes, cuando de repente, cataplum, cayó al suelo». Con grandes aspavientos, la propietaria de un pequeño bar situado a las afueras de París explica a los bomberos el repentino incidente que acaba de ocurrirle a su esposo. Tendido en el suelo, paralizado, Máximo —así se llama— conserva las funciones vitales. Pero, según comprueban, tiene la tensión arterial alta.

Ante las miradas inquietas de la clientela habitual del establecimiento, los bomberos introducen al dueño en el furgón para trasladarle al servicio de urgencias del hospital más próximo. Una vez en el centro sanitario, Máximo, que se halla en un estado de semicoma, se muestra incapaz de responder a las preguntas y reacciona con movimientos agitados y amenazantes.

En los días siguientes, a medida que su capacidad de atención mejora, manifiesta un mayor nerviosisimo. Parece confuso y habla de manera incoherente; incluso intenta fugarse. Rompe todo lo que alcanzan sus manos y reacciona con agresividad ante las demandas del personal sanitario. Examinarlo resulta difícil, pues es poco cooperativo. Podría pensarse que sufre un delirium tremens.

Al cabo de tres días, todo cambia. Máximo parece otra persona. Se despierta temprano y con un semblante plácido posa su mirada distendida sobre los tres enfermos con los que comparte una unidad de cuidados intensivos. Cuando acuden las enfermeras, se lo encuentran sentado sobre la cama con las piernas cruzadas y recitando un curioso discurso a sus compañeros de habitación.

¿Ha nacido un sabio?

Sus frases son breves y suenan un tanto esotéricas. Son oraciones con doble sentido, comentarios filosóficos, máximas encriptadas. El aplomo con el que habla y su estilo de sabio confieren a Máximo un aura que inunda la habitación. Antes del incidente, explica su esposa, a este hombre le gustaba beber, tenía un carácter fuerte y era poco amante de la literatura, además de alérgico a la filosofía y a toda religión o misticismo. Sin embargo, sorprendentemente, se ha convertido en un sabio respetable.

El lenguaje impregnado de un sentido profundo, incluso oscuro, deja atónitos a los médicos. Cuando preguntan al paciente «¿Qué es Dios?», una sonrisa de soslayo sale de su boca, en parte a causa de una parálisis facial leve, y responde sin dubitaciones: «Dios está en un hombre libre». El mensaje suscita en el equipo numerosas reflexiones. Pese a la aparente serenidad que exhibe Máximo, los médicos deciden ahondar en el diagnóstico, sobre todo, después de que el enfermo acepte colaborar en la exploración.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.