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La red neuronal por defecto aprecia la belleza

Las neuronas de esta red cerebral muestran una mayor activación ante las experiencias estéticas «conmovedoras». 

Unsplash

Cuando observamos cosas bellas, se activa en el cerebro la denominada «red neuronal por defecto». No importa lo que nos conmueva, ya sea la naturaleza, el arte o la arquitectura. Es el resultado de un estudio de imágenes efectuado por Edward Vessel y otros investigadores del Instituto Max Planck de Estética Empírica en Fráncfort del Meno. Por ello, el equipo piensa que puede existir un código universal de vivencias estéticas.

Los neurocientíficos, junto con otros cuatro investigadores de Estados Unidos, mostraron a 16 voluntarios imágenes de paisajes, obras de arte y piezas ­arquitectónicas mientras registraban su actividad cerebral mediante tomografía por resonancia magnética funcional. A continuación, compararon los patrones de reacción neuronal de los participantes en las imágenes que les habían gustado y las que les habían desagradado.

A partir de la actividad de la red neuronal por defecto, se dedujo cómo los participantes habían juzgado una imagen concreta. La actividad de las regiones del lóbulo occipital y temporal, que se ocupan del procesamiento visual, era muy distinta: allí se reflejaba el gusto por la naturaleza, el arte y la arquitectura, aunque cada uno con patrones distintos. Asimismo, los científicos hallaron patrones de actividad en el prosencéfalo, el cual reaccionaba solo al gusto por el arte y la arquitectura, pero no por el de los paisajes.

La coautora Amy Belfi comentó en un estudio colaborativo de 2018, en el que los participantes solo tuvieron que evaluar obras de arte, que la actividad de la red neuronal por defecto era quizás «una característica de las experiencias estéticas conmovedoras». Los experimentos demostraron que la creatividad surge ahí. Por lo general, la red se activa cuando cerramos los ojos, damos rienda suelta a los pensamientos o reflexionamos sobre nosotros mismos. Parece estar implicada siempre que dirigimos la atención hacia nuestro interior. Por el contrario, enmudece cuando nos centramos en lo que ocurre a nuestro alrededor.

Fuente: PNAS, 10.1073/pnas.1902650116, 2019

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