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Las respuestas fisiológicas revelan la decisión de ocultar información

El ritmo de la respiración y la conductancia de la piel delatan si una persona decide mentir.

iStock-gorodenkoff

Nos delatamos a nosotros mismos rápidamente cuando queremos ocultar información: por tomar esa decisión, nos sudan las manos y la propia ocultación se refleja en la respiración y el pulso acelerados. El investigador de la mentira, Gershon Ben-Shakhar, y su equipo de la Universidad Hebrea de Jerusalén han llegado a dicha conclusión tras un experimento con 38 estudiantes. En primer lugar, les mostraron en una pantalla cartas con símbolos; a continuación, los participantes debían decidir qué cartas afirmarían no haber visto.

La prueba del detector de mentiras que les realizaron posteriormente se basó en la denominada «prueba de conocimiento de los hechos», en la cual los sospechosos están conectados a un polígrafo. El aparato señala diversas respuestas fisiológicas mientas que la persona investigada observa imágenes de objetos que solo puede conocer el autor de los hechos (por ejemplo, el arma o el lugar del delito).

Según las psicólogas, con su experimento han logrado identificar reacciones específicas. En el mismo instante de decidir ocultar una carta a los experimentadores, en primer lugar, aumentó la conductancia en los dedos de los participantes. Este reflejo de orientación ante acontecimientos significativos resultó más débil cuando los probandos se decantaban por no ocultar la carta en cuestión. Además, al tratar de que no se notara nada cuando veían una carta secreta, se aceleraban la respiración y el ritmo cardíaco. Por el contrario, cuando los voluntarios observaban las cartas «no críticas», su corazón latía más lentamente.

De acuerdo con las autoras, se trata del primer intento exitoso de demostrar las distintas reacciones de una misma persona. Sin embargo, no está claro en qué medida pueden aplicarse estos hallazgos en condiciones reales. En esas situaciones, los sospechosos no pueden elegir qué hechos quieren ocultar.

Fuente: Psychological Science, 10.1177/0956797619864598, 2019

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