«Los estigmas perjudican más que el propio trastorno»

De niño, Stephen Hinshaw tuvo que sobrellevar el trastorno bipolar de su padre, que a veces desaparecía durante meses sin dar explicaciones. Hoy, profesor de psicología, considera que su misión es investigar las enfermedades mentales y combatir la carga de la estigmatización.

Stephen P. Hinshaw es professor de psicología en la Universidad de California en Berkeley. Investiga, sobre todo, trastornos psíquicos en niños y adolescentes (entre ellos, el TDAH), intervenciones clínicas, factores de riesgo de enfermedades mentales, así como la estigmatización de los afectados y las posibilidades de reducirla. En su último libro Another kind of madness («Otra clase de locura») relata su infancia, marcada por el trastorno bipolar de su padre. A través de su historia familiar quiere motivar a que se supere la vergüenza y se hable abiertamente sobre las enfermedades mentales. [Cortesía de Stephen P. Hinshaw]

Profesor Hinshaw, ¿por qué las enfermedades psíquicas están tan estigmatizadas?

Porque no pueden diagnosticarse de manera objetiva. En el caso del cáncer, por ejemplo, los médicos pueden escuchar que el corazón late demasiado deprisa o ver que las células se multiplican con rapidez. Sin embargo, la única posibilidad de detectar los trastornos psíquicos es mediante entrevistas, cuestionarios y las explicaciones de los propios pacientes. Porque precisamente esa experiencia subjetiva es la que se encuentra alterada en los afectados. A través de escáneres cerebrales y de estudios genéticos empezamos a entender que la psique y nuestro cerebro pueden sufrir alteraciones del mismo modo que el corazón o los riñones.

¿El problema estriba, pues, en que las enfermedades psíquicas no son palpables?

Cuando alguien se comporta de manera poco común y, para los demás, ilógica, nos produce miedo. Preferimos mantener las distancias.

¿Por qué resulta tan problemática la estigmatización para los afectados?

Perjudica la vida en numerosos aspectos, mucho más que las consecuencias negativas de la propia enfermedad. Conlleva, por ejemplo, que una persona tenga menos oportunidades en la vida y que interiorice las valoraciones negativas.

¿No cree que la estigmatización va en descenso? La sociedad está más informada que nunca.

Creo que al fin está disminuyendo. En muchos países, entre ellos Alemania y Estados Unidos, ha aumentado el conocimiento sobre las enfermedades psíquicas. Eso es bueno; pero el conocimiento solo no es suficiente. Junto con mis colegas proporcionamos a un grupo de estudiantes datos sobre enfermedades psíquicas, como las depresiones o la esquizofrenia. Sorprendentemente, ello aumentó el miedo de los participantes y reforzó estereotipos del tipo: «Esta persona sufre esquizofrenia y oye voces. Debe ser peligrosa»; o incluso «Las personas con depresión no quieren vivir. ¡Qué egoístas!».

Contenidos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.