Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Mayo de 2015
Salud

Adicción al deporte

El ejercicio físico es saludable... hasta cierto punto. Algunos aficionados al deporte muestran los típicos síntomas de adicción. Es probable que los motivos yazcan en procesos neuronales parecidos a los de la drogodependencia.

THINKSTOCK / PETR JOURA

En síntesis

El ejercicio físico beneficia tanto al cuerpo como a la mente. Sobre todo los deportistas de resistencia hablan del «subidón de euforia» y otros efectos positivos que propicia el deporte.

Estos reforzadores de la conducta pueden motivar la práctica excesiva y derivar en una adicción al deporte. Se estima que menos del uno por ciento de las personas que practican ejercicio con asiduidad padecen este problema.

El adicto al deporte descuida su vida profesional y privada. También asume lesiones físicas graves.

Un vecino que sale a correr todas las mañanas del año, sin excepción; un compañero de trabajo que aprovecha la hora del almuerzo para «machacarse» en el gimnasio; una amiga que participa cada dos semanas en una competición de triatlón. Se podría decir que esto quizás es excesivo. Y es probable que el vecino, el compañero de trabajo y la amiga estén de acuerdo. Según comprobó el pedagogo deportivo Edgar Rümmele ya en los años ochenta del siglo pasado, muchas personas aficionadas al deporte se describían a sí mismas como «adictas»: más de la mitad de los corredores de maratón que entrevistó consideraban que eran unos adictos a correr; algunos incluso confesaban no soportar la idea de que algún día no podrían hacerlo más.

No obstante, Heiko Ziemainz, psicólogo de la Universidad Erlangen-Núremberg, señala que, en un principio, el entrenamiento intensivo no supone ningún riesgo para el organismo. «Por lo general, practicar mucho deporte, es decir, unas cinco o siete veces a la semana, conlleva enormes beneficios para la salud.» En la mayoría de los casos, el impulso a moverse y participar en competiciones no supone una conducta patológica, sino que consiste en una actitud positiva frente al reto deportivo.

Esta explicación resolvería la cuestión: quien entrena de manera intensiva no tiene ningún problema, aunque se trate de un atleta ironman, es decir, alguien que nada 3,8 kilómetros, completa 180 kilómetros en bicicleta y corre los 42,2 kilómetros de una maratón, todo ello de una tacada. Las investigaciones que estudian las ventajas del entrenamiento de resistencia concluyen que la actividad deportiva intensa aumenta la sensación de felicidad, favorece el equilibrio emocional, mitiga la ansiedad y reduce el estrés.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.