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El caso H. M., un hito en el estudio de la memoria

Tras extirparle el hipocampo para tratar su epilepsia, Henry Molaison no podía recordar ninguna información reciente; también presentaba trastornos del lenguaje. El caso H. M. se convirtió en uno de los más famosos dentro de las neurociencias.

HENRY MOLAISON / © SUZANNE CORKIN

En síntesis

Desde 1967, las siglas de Henry Molaison han sido las más famosas dentro de la neurociencia. Un cirujano eliminó la región hipocampal de su cerebro para remediar su epilepsia.

La operación quirúrgica afectó a Henry de por vida: desde entonces no podía recordar información reciente; también mostraba dificultades para la recuperación de recuerdos léxicos.

Los últimos datos sobre el famoso amnésico H. M. permiten conjeturar que una de las funciones importantes del hipocampo es la elaboración de nuevos recuerdos que sustituyan a los que se han ido debilitando con el tiempo.

Recuerdo haber conocido a H. M. en la primavera de 1967. Él tenía alrededor de 40 años; yo, 16 menos. Hans-Lucas Teuber, mi supervisor de tesis, lo acompañó hasta mi diminuto despacho, situado al otro lado de la biblioteca del departamento de psicología del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Recuerdo también su semblante delgado, sonriente y bien parecido mientras cruzaba junto a Teuber el estrecho umbral. Este nos presentó llamándonos «Don» y «Henry», como futuros compañeros. Me parece que le estreché la mano con bastante formalidad y le llamé «señor», pues Henry era ya por entonces una pequeña celebridad en el MIT. Teuber le aseguró que le gustaría participar en mi experimento sobre comprensión de frases, en la que Henry era diestro, y, disculpándose, se despidió.

Mientras subíamos las escaleras hacia la sala de pruebas, no podía imaginar que ese pacífico personaje iba a desempeñar un papel tan importante en mis investigaciones durante el medio siglo siguiente. Abrí la puerta del despacho e hice sentar a Henry en un pupitre de madera situado frente al mío; por los ventanales, a mi derecha, el sol inundaba la estancia de luz. Dos cronómetros y una pila de 32 fichas de 7,5 por 12,5 centímetros con frases breves mecanografiadas aguardaban sobre la mesa. Puse en marcha un magnetófono y di comienzo al que creía iba a ser un experimento bastante rutinario.

Desde 1967, las iniciales de Henry han sido las más famosas en la historia de las neurociencias. (Su nombre completo, Henry Molaison, no se hizo público hasta después de su muerte, en 2008.) El ascenso a la fama de Henry empezó antes, en 1953, cuando, a sus 27 años, un neurocirujano eliminó una porción de su cerebro medio conocida como región hipocampal. Aunque esta extirpación remedió en gran medida una epilepsia que podría haberle costado la vida a Henry, tuvo un efecto secundario no deseado: incapacitó al paciente por el resto de sus días para almacenar y recordar información reciente. Su limitación revolucionó la investigación en torno a la memoria y al cerebro.

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