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1 de Mayo de 2015
Psicología del trabajo

El voluntariado sienta bien

Comprometerse de una manera desinteresada a compartir el tiempo, los conocimientos y las experiencias beneficia a la comunidad, pero también al propio voluntario: la labor altruista favorece el bienestar personal y mejora la resistencia al estrés laboral.

DANIELA LEITNER

En síntesis

Las personas que combinan una ocupación laboral remunerada con una actividad voluntaria son, de media, más felices, gozan de mejor salud y afrontan mejor las situaciones de estrés en el trabajo.

El voluntariado favorece los contactos sociales y aumenta la satisfacción personal por lograr un objetivo relevante junto con otras personas.

No todas las actividades voluntarias aportan un beneficio psíquico: cuidar personas de colectivos estigmatizados o enfermas puede experimentarse como una ocupación agotadora.

Este artículo forma parte de la serie de Mente y cerebro «Trabajo y carrera profesional».

Numerosos estudios demuestran que participar de manera voluntaria en una labor social no solo aporta un beneficio a quien recibe la ayuda, sino que también favorece al que ofrece ese servicio. Se ha hallado que las personas son más felices y las depresiones menos frecuentes entre el colectivo de voluntarios que entre los individuos que no se comprometen socialmente. Incluso quienes trabajan por altruismo presentan mejores condiciones físicas. Ese efecto se detecta sobre todo en los sujetos que llevan un largo período de tiempo realizando trabajos de voluntariado.

El compromiso social voluntario incluso amortigua el estrés laboral, demostraron en 2010 Eva Mojza y Sabine Sonnentag, de la Universidad de Constanza. Las psicólogas solicitaron a 105 trabajadores en activo que anotaran, durante dos semanas, las actividades que llevaban a cabo en su tiempo libre, entre ellas, trabajos voluntarios. También preguntaron a los participantes cuán recuperados se sentían al finalizar el día y observaron su comportamiento laboral en la jornada siguiente.

Los probandos que después del trabajo llevaban a cabo alguna actividad de voluntariado podían desconectar mejor de la rutina laboral. Este efecto recuperador también influía de manera positiva al día siguiente: discutían menos sobre problemas, prestaban más atención a sus compañeros de trabajo y les escuchaban más.

Ahora bien, ¿es el voluntariado el que consigue que las personas se sientan más satisfechas y menos estresadas, o quizá son las personas más felices y serenas las que se apuntan a una labor voluntaria? Es probable que voluntariado y bienestar se influyan mutuamente. No obstante, cada vez surgen más datos que apoyan los efectos positivos del compromiso social desinteresado. El equipo de Mojza constató, a partir de los diarios personales de los probandos, que estos se sentían más distendidos en el trabajo cuanto mayor había sido su colaboración como voluntarios la tarde anterior.

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