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1 de Mayo de 2015
Adicciones

«La metanfetamina destroza el cuerpo»

Durante mucho tiempo, la «meta», también «cristal» o «hielo», representó un problema marginal. Hoy en día, el número de consumidores está creciendo. El psiquiatra y experto en trastornos mentales ocasionados por las drogas, Leo Hermle, habla sobre sus efectos y consecuencias.

CORTESÍA DEL CENTRO CLÍNICO CHRISTOPHSBAD

Años atrás, la metanfetamina se consideraba una droga de los pobres y marginados. ¿Está cambiando el grupo destinatario?

Los motivos por los que se consume droga siempre han sido muy variados. Por un lado, existen los consumidores ocasionales, que emplean las anfetaminas para superar crisis personales o profesionales; a veces también para adelgazar. Estas personas, por lo general, no se convierten en dependientes. Por otra parte, hay un gran grupo de consumidores crónicos que muestran un comportamiento adictivo. Estos toman la sustancia en dosis altas, algunos incluso a diario.

 

¿Desde cuándo se consume anfetamina?

La compañía farmacéutica estadounidense Smith, Kline & French empezó a comercializar anfetaminas en 1932. Bajo la marca Benzedrina, se prescribía esta sustancia para diversas dolencias, entre ellas, catarros, asma, trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad y síntomas depresivos.

 

¿Por qué se añadió el prefijo «meta» a la anfetamina?

En los años treinta del siglo XX, los químicos de la delegación de la farmacéutica Temmler-Werke en Berlín agregaron un grupo metilo adicional a la anfetamina y vendieron el nuevo principio activo en forma de comprimidos. Aunque la novedosa sustancia, la metanfetamina, surtía más efecto, resultaba más peligrosa. En la época nazi, se repartieron millones de dosis bajo el nombre de Pervitin entre el ejército alemán con el objetivo de incrementar su rendimiento y concentración. El efecto psicoestimulante de la sustancia le valió el apodo de Panzerschokolade («chocolate del tanque») o pastillas de Hermann Göring. Tras la Segunda Guerra Mundial, Temmler-Werke continuó distribuyendo el fármaco, a pesar de que se conocían los efectos secundarios desde los años cuarenta. Hasta 1988 no se retiró el Pervitin del mercado.

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