Percepción ciclópea para compensar las diferencias visuales entre los ojos

En el cerebro existe un lugar único, común a ambos ojos, que compensa los defectos ópticos. De esta manera, la percepción del emborronamiento resulta ciclópea.

THINKSTOCK / IPG GUTENBERG UK LTD

A pesar de que el ojo constituye un sistema óptico muy avanzado, no es perfecto. Las imágenes del mundo exterior que se proyectan en la retina presentan cierto grado de emborro­namiento debido a imperfecciones ópticas, aunque no nos demos cuenta de ello. Por lo común, percibimos las imágenes que nos proporcionan nuestros ojos como nítidas. Esto sucede porque el sistema visual se autocalibra, es decir, se adapta a la información que recibe. Este fenómeno ya se había comprobado en experimentos de percepción de contraste, de color o de deformaciones.

Sobre el emborronamiento sabemos que las imperfecciones oculares varían entre los dos ojos: cada uno proyecta en la respectiva retina una imagen distinta. Por lo general, tampoco somos conscientes de estas disimilitudes. ¿Cómo sucede la calibración entre ojos? ¿Es este fenómeno diferente para cada ojo o existe una calibración común? De ser así, ¿se corresponde esta con uno de los ojos o con la media de ambos? El pasado marzo, Current Biology publicó los hallazgos en relación a este proceso a los que hemos llegado un grupo de investigación internacional que lideramos desde el Laboratorio de Óptica Visual y Biofotónica del Instituto de Óptica del CSIC.

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