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Encéfalos mal informados

La información falsa permanece en el cerebro aunque haya sido desmentida.
Cuando los humanos se percatan de que los hechos han sido falseados, se esfuerzan por dejar las cosas claras. Los jueces, por ejemplo, ordenan al jurado que olvide los testimonios engañosos; los periódicos publican enmiendas de sus errores. Pero ni siquiera las advertencias más explícitas de desestimar la información errónea pueden borrar el daño causado, según un estudio de la Universidad de Australia occidental.
Los investigadores pidieron a estudiantes de primer ciclo que leyeran una noticia sobre un accidente con un autocar de viajeros jubilados. Más tarde se les informó de que, en realidad, los accidentados no eran personas mayores. Para una parte de los estudiantes, la información concluía aquí. A otros de los participantes se les explicó que en el autocar viajaba un equipo universitario de hockey. Y a otros más se les previno sobre la «influencia de la desinformación», esto es, la dificultad inherente a desechar por completo el contenido de la primera información incluso a sabiendas de que es incorrecta. Se les aconsejó que debían mantenerse alerta para obtener la noticia correcta.
Los probandos a los que se advirtió sobre la mala información, también aquellos que recibieron la segunda versión de los hechos, usaron la información inicial con menor frecuencia que el grupo de control. Aun así fallaban a veces, dando por válidos asertos como: «A los pasajeros les resultó difícil salir del autocar debido a su escasa fuerza».
«Incluso aunque uno comprenda, recuerde y acepte los desmentidos, la información falsa seguirá pesando en sus inferencias», afirma Ulrich Ecker, uno de los autores. Nuestra memoria conecta constantemente los datos nuevos con los antiguos, vinculando diferentes aspectos de una situación, por lo que, de manera inconsciente, nos basamos en datos de sobras conocidos como erróneos para tomar decisiones posteriores. «La memoria ha evolucionado para ser a la vez estable y versátil», apunta Ecker, «pero también tiene facetas desfavorables».

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