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Las mutaciones en una proteína causan la depresión

Ciertas variaciones en la proteína tau aceleran en ratones la degeneración de una zona cerebral relacionada con la conducta depresiva.
MARÍA LLORENS Y JESÚS ÁVILA
El descubrimiento, durante los años setenta, de la capacidad regeneradora del cerebro despertó un gran interés entre la comunidad científica. A día de hoy, los datos sugieren que esa capacidad del encéfalo resulta necesaria para la prevención de ciertas enfermedades neurodegenerativas. Ante este panorama, numerosos grupos de investigación aúnan sus esfuerzos para ahondar en el conocimiento de los procesos que regulan tal regeneración.
Entre otros mecanismos, el nacimiento de neuronas a lo largo de la vida, fenómeno imprescindible para la memoria y el aprendizaje, forma parte de la capacidad de regeneración del cerebro. El hallazgo de la renovación de algunas de las neuronas supuso una auténtica revolución en el mundo de la neurobiología, ya que rompía con el dogma vigente desde hacía varias décadas de la no regeneración del tejido nervioso en la edad adulta. De hecho, el nacimiento de neuronas abre una puerta a la esperanza: permite al cerebro luchar contra los daños que el envejecimiento le produce.

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