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1 de Marzo de 2011
Reproducción

Causas de la depresión posparto

El estado depresivo tras el parto podría deberse al instinto animal de supervivencia.
© istockphoto / Pali Rao
La depresión posparto afecta entre el 10 y el 15 por ciento de mujeres. Numerosos médicos creen que esta depresión obedece a los cambios hormonales de la madre que ha dado a luz, sin embargo, no se conocen pruebas suficientes de una relación entre las fluctuaciones extremas hormonales y el trastorno depresivo. El hecho de que los padres padezcan también de tal depresión demuestra que no es solo una «cuestión de hormonas».
Al descubrir que la depresión posparto afecta a parejas con problemas o faltos de apoyo, los biólogos Randy Thornhill y F. Bryant Furlow, de la Universidad de Nuevo México, y el propio autor, sugirieron por separado que dicha depresión posee un origen evolutivo. Sabemos que muchos animales mejoran sus posibilidades de transferencia genética (reproducción) mediante el abandono de sus cachorros cuando escasea la comida o no encuentran apoyo para la crianza.
Cuando a una madre le falta el apoyo de su pareja o de otros familiares, quizá se convenza de que no puede sacar adelante a su criatura. El sufrimiento emocional que acompaña al trastorno depresivo se comporta en cierto modo como un dolor físico. Los estudios confirman que las madres con depresión posparto reducen de manera notable el esfuerzo para la crianza de sus hijos y a menudo les vienen ideas de acometer daño a su bebé.
Sin embargo, son muy pocos los progenitores aquejados de depresión posparto que abandonan al recién nacido. Dicho trastorno podría cumplir otra función: la falta de interés de una madre por su bebé despertaría deseos de ayudar en otras personas. Ciertos estudios sugieren que al acentuarse los síntomas de depresión en las madres, los padres dedican más atención a los niños; fortalecer el apoyo social es uno de los mejores medios para mitigar tal tipo de depresiones.
No obstante, las supuestas funciones de la depresión no se han comprobado todavía. Si usted o una persona querida sufre el trastorno de marras, acuda de inmediato a un médico: existen tratamientos eficaces, que incluyen antidepresivos y sesiones de psicoterapia.

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