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1 de Septiembre de 2010
Neuroquímica

Bases bioquímicas de la esquizofrenia

El trastorno de la esquizofrenia resulta de una combinación de factores genéticos y ambientales. Los heterodímeros de receptores para neurotransmisores acoplados a proteínas G abren una nueva vía en el desarrollo de fármacos antipsicóticos.

© terence james charnley; LAS DEMAS ILUSTRACIONES DE ESTE ARTICULO SON CORTESIA DE LOS AUTORES / DIGITAL MEDIA CENTER, MONTE SINAI

La esquizofrenia es una enfermedad mental que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial. Afecta por igual a ricos y pobres, cultos e iletrados, septentrionales o meridionales. Y se numera entre las enfermedades con mayor gasto económico, según el Instituto Nacional de la Salud en los Estados Unidos.

El concepto de enfermedades con síntomas psicóticos existe desde los orígenes de la humanidad. Las culturas clásicas describen comportamientos similares a algunos de los síntomas relacionados con la esquizofrenia. Sin embargo, no sería hasta 1908 cuando Eugen Bleuler acuñara el término esquizofrenia.

Los primeros síntomas en un paciente esquizofrénico aparecen en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta. Se clasifican en síntomas positivos, síntomas negativos y problemas cognitivos. Los positivos abarcan alucinaciones y delirios. Las alucinaciones hacen que la persona oiga o vea cosas que no están presentes o no existen. Los delirios son creencias falsas que suelen implicar una mala interpretación de las percepciones o de las experiencias.

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