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Lo que los ojos revelan

Los lugares adonde miramos descubren recuerdos a los que podemos acceder conscientemente.
CORBIS
¿Recuerda el lector la disposición de la bandeja del desayuno de esta mañana? Quizá no, pero es posible que su hipotálamo sí... Se multiplican los indicios de que existe un modo de recuperar recuerdos inconscientes: mediante los movimientos de los ojos.
El último estudio procede de la Universidad de California en Davis. Deborah Hannula y su equipo mostraron a unos voluntarios fotografías de rostros superpuestos a escenas. Los probandos tenían que observar más tarde las escenas y seleccionar los rostros correspondientes. Hannula y su equipo, rastreando los movimientos oculares, observaron que incluso cuando los sujetos experimentales elegían una cara errónea, sus ojos eran arrastrados durante más tiempo hacia la correcta.
Habíanse obtenido resultados similares en estudios anteriores, pero quedaron en entredicho por la dificultad de reproducirlos, explica Hannula. Su estudio demostraba también que el hipocampo de los probandos se encontraba activo durante el proceso, señal de que, contra lo que se pensaba, esta región cerebral no sólo participa en la memoria consciente, sino también en otras tareas de recordación.
Los hallazgos reseñados permiten inferir que los movimientos oculares pueden proporcionar una medida de gran sensibilidad tanto de los recuerdos conscientes como de los inconscientes, afirma Hannula. Este hecho podría abrir nuevas vías de trabajo con pacientes afectos de deficiencias cognitivas graves, que quizá no puedan manifestar verbalmente o de otros modos lo que recuerdan.
Los resultados expuestos pueden servir también para investigaciones policiales en la escena de un delito. Por ejemplo, los testigos oculares podrían recordar inconscientemente el rostro de un asaltante. Los propios ojos del delincuente podrían traicionarle y revelar información importante. "Supongamos que el atacante utilizó un cuchillo que estaba en el tajo de carnicero situado en el mostrador, junto al frigorífico", expone Hannula. Al mostrársele imágenes de esa escena, es probable que sus ojos se desplacen hacia el tajo de marras.

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