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Neuronas inflamadas

La respuesta inmunitaria de nuestro organismo puede acelerar la pérdida de memoria en la enfermedad de Alzheimer.
age fotostock
La inflamación cumple una posible función exacerbadora de patologías cardiovasculares o de los tumores. Tal vez sea preciso añadir ahora otra incriminación más a la lista: la enfermedad de Alzheimer.
Según un estudio publicado en Neurology, cuando en el organismo aparece una inflamación, sea por una infección o por lesión, la respuesta inmunitaria parece acelerar la pérdida de memoria en personas con alzheimer. En ese estudio se examinaron las alteraciones de las facultades cognitivas en un lapso de seis meses; los enfermos de alzheimer que sufrían de inflamación crónica (y progresiva) debido a, por ejemplo, obesidad o artritis, experimentaban una pérdida de memoria cuatro veces mayor que la de los enfermos sin tal inflamación.
Quienes sufrían inflamación crónica, pero habían experimentado también una respuesta inmunitaria aguda (de breve duración, como la de una infección) salieron todavía peor librados: su pérdida de memoria se aceleró 10 veces más rápido que la de los pacientes sin ningún tipo de dolencia.
"Cuando comenzamos el estudio pensábamos que los sucesos agudos serían importantes", explica Clive Holmes, de la Universidad de Southampton. "Pero no nos habíamos percatado del peso que iba a tener la inflamación crónica."
Y bien, ¿cómo resulta lesionado el cerebro por la inflamación, sea por una enfermedad crónica o por una infección? La causa es el sistema inmunitario del organismo, que lanza un ataque sobre los patógenos invasores; libera proteínas inflamatorias tales como el factor de necrosis tumoral, FNT. Esta molécula provoca que el nervio vago, que se extiende desde el cerebro hasta el abdomen y controla funciones vitales, como el latido cardíaco, envíe un impulso eléctrico al cerebro, instruyéndole así para que libere sus propios mensajeros inmunitarios.
En individuos con cerebros sanos, esta cadena de acontecimientos no tiene mayor consecuencia que algunas molestias durante unos cuantos días. Pero es posible que las neuronas de los cerebros de enfermos de alzheimer se encuentren permanentemente en estado de inflamación atenuada. Así pues, cuando se ven expuestas a la amenaza de un patógeno o a una enfermedad crónica, pueden llegar a la plena inflamación, liberando compuestos que acaban siendo mortales para las células cerebrales. No se sabe de cierto por qué estas células mueren, aunque Holmes sospecha de la aniquilación de algunas neuronas en su intento de detener la difusión del virus, mientras que otras podrían morir por accidente en la lucha por librar al organismo de invasores.
Los resultados del estudio podrían contribuir a minimizar la pérdida de memoria en los casos de alzheimer, suprimiendo la inflamación crónica, por ejemplo, ayudando a sus pacientes a perder el exceso de peso. Se podría también apuntar directamente contra el origen de la inflamación: "Si la inflamación en el cuerpo está provocando inflamación en el cerebro, y fuera posible amortiguar esa señal, el bloqueo del FNT desempeñaría un papel en frenar la enfermedad de Alz­heimer", afirma Holmes.

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