Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Acabar con los lapsus de memoria

Una reducción de la glucemia podría hacernos menos olvidadizos.

© istockphoto / Martin Novak

Los "momentos en blanco", esos fastidiosos instantes de recordación incompleta —¿dónde hemos dejado las llaves? ¿qué hemos hecho este fin de semana?— constituyen un aspecto sutil e importante del proceso de envejecimiento. Otro efecto de los años: la elevación de la glucemia, que en condiciones normales comienza hacia los cuarenta años, debido a que nuestros organismos se tornan menos proclives a metabolizar la glucosa del torrente circulatorio. Un estudio ha vinculado ahora estas concentraciones de glucosa en sangre con los olvidos momentáneos, señalando el punto exacto del cerebro donde actúa el proceso de envejecimiento; un descubrimiento que podría ayudar a los mayores a mantener a raya los lapsus de memoria.

La naturaleza de los momentos en blanco ha llevado a creer que se deben a perturbaciones del hipocampo, región que, entre otras, cumple la función de guardar y retener información nueva. Mediante técnicas de resonancia magnética funcional, se examinaron los efectos del aumento de glucosa en el hipocampo de 181 sujetos con edades de 65 o más años, sin historia de demencia senil. Observaron que, a concentraciones elevadas, quedaba mermado el funcionamiento de una sección del hipocampo denominada giro dentado, un "punto caliente" de minusvalía asociada a la edad, según el autor del estudio, Scott Small, neurólogo de la Universidad de Columbia.

El funcionamiento del giro dentado no es responsabilidad exclusiva de la glucosa en sangre. En un estudio de 2007, entre cuyos autores se cuenta Small, se demostraba que el ejercicio físico mejoraba el rendimiento del giro en ratones y humanos. Esta nueva investigación —señala Small— lleva a pensar que los efectos positivos del ejercicio físico pueden deberse a que el ejercicio regular afecta a la capacidad de metabolizar glucosa.

Mony de Leon, de la Universidad de Nueva York, explica que el nuevo estudio "pudiera reflejar un proceso de envejecimiento básico, que tal vez lleve integrada cierta reversibilidad". Si se pudiera corregir la intolerancia a la glucosa —afirma—, tal vez pudiéramos olvidarnos de los olvidos.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.