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1 de Septiembre de 2009
Neuropsicología

Autismo

La investigación actual sostiene que muchos casos de autismo dependen de una alteración hereditaria de la comunicación entre las células nerviosas.

© Fotolia / Spectral-Design (hombre); gehirn & geist / siganim (ADN)

En síntesis

Los médicos consideran el autismo un trastorno congénito de la función cerebral que obedece, sobre todo, a causas genéticas.

Algunos de los genes involucrados codifican proteínas que ayudan a anclar los receptores de sustancias mensajeras en la membrana de las neuronas. Si fracasan, se altera la transmisión de las señales en la sinapsis.

Los ratones, a los que se inactivan tales genes, muestran una conducta semiautista; en concreto, despliegan menos interés y limitan la comunicación con otros miembros de su especie.

"La causa del autismo de la primera infancia reside en el deseo de los padres de que su hijo no existiera." Para Bruno Bettelheim (1903-1990), psicólogo infantil, estaba claro: la culpa de la enfermedad autista de los niños la tenían los padres. No era el único. Veinte años antes, el psiquiatra Leo Kanner (1896-1981), en su primera descripción del autismo de la primera infancia, refería una "carencia genuina del calor parental" entre madres y padres. Los padres "sólo se derretían para tener el hijo", afirmó en cierta entrevista. Kanner, Bettelheim y otros psicoanalistas acuñaron la expresión "madre nevera" para indicar que la frialdad emocional hacía enfermar a los hijos.

Hoy, los padres de los niños autistas han dejado de encontrarse bajo sospecha: las teorías de Kanner y de Bettelheim han sido superadas hace tiempo y rechazadas en múltiples ocasiones. Lo mismo cabe decir del reproche tantas veces pronunciado de que la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola podía desen­cadenar el autismo; no hay ninguna prueba científica que lo demuestre.

Sin embargo, los factores ambientales podrían contribuir a la enfermedad. El antiepiléptico ácido valproico y la talidomida, desacreditada por el escándalo Contergan, pueden producir autismo en algunos casos. Con todo, los estudios de los últimos años revelan cada vez más que el autismo se debe a un trastorno congénito de la función cerebral y que su causa es fundamentalmente genética.

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