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La siesta es para las aves

Durante la estación migratoria, las aves de vuelo nocturno pueden descansar su cerebro por mitades.
© istockphoto / rest
Los humanos, faltos de sueño, tenemos dificultades para desenvolvernos. Algunas aves logran, en cambio, grandes hazañas migratorias durmiendo muy poco por la noche. Es posible que compensen el sueño que pierden al volar de noche sesteando durante el día, mientras se encuentran posadas; a veces, dejando dormir durante unos segundos sólo una mitad de su cerebro. El estudio de estas "microsiestas" puede dar indicios para combatir patologías humanas relacionadas con la privación de sueño.
El examen de encefalogramas de tordos de Swainson en cautividad ha confirmado que se quedan dormidos casi de repente; en sus períodos de somnolencia sestean entre cinco y 10 segundos. En algunos casos, las aves mantienen un ojo abierto, permaneciendo en un estado de semivigilia, probablemente atentos a la aparición de depredadores, mientras que el otro ojo descansa y la correspondiente mitad de su cerebro duerme.
Volvemos a encontrar ese sueño "unihemisférico" en otras aves y algunos mamíferos acuáticos (obligados a salir periódicamente a la superficie para respirar).
Resulta difícil imaginar a los humanos sesteando con un solo ojo cerrado, dice Verner Bingman, uno de los autores del estudio, neurocientífico de la conducta en la Universidad Bowling Green State. Nuestros cerebros están mucho más interconectados que el de las aves, cuyos hemisferios pueden funcionar por separado con mayor facilidad.
No obstante, las aves podrían enseñarnos formas de compensar la privación de sueño. Según Ruth Benca, psiquiatra que estudia la dormición animal en la Universidad de Wisconsin en Madison, no está claro si las aves recuperan todo el sueño perdido durante la estación migratoria. Si, por el contrario --opina-- sus necesidades de dormición variasen a lo largo del año, esta línea de investigación podría ayudarnos a comprender mejor el insomnio y otros trastornos humanos.

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