Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Mayo/Junio 2005Nº 12

Depresión

Tratamientos para la depresión

Aunque los tratamientos con fármacos llevan decenios aliviando la depresión, se están abriendo camino nuevas modalidades de psicoterapia.

Menear

El público general y la mayoría de los profesionales que se ocupan de la salud mental llevan decenios convencidos de que los fármacos antidepresivos constituyen una auténtica mano de santo. Los antidepresivos, introducidos en la segunda mitad de los cincuenta del siglo pasado, abrieron el paso hacia una era de tratamientos seguros, fiables y relativamente poco onerosos, que producían con frecuencia mejores resultados que las psicoterapias coetáneas. Al ir estos fármacos adquiriendo predicamento, fueron muchos los médicos que dieron en considerar que la psicoterapia, por sí sola, era ineficaz y poco más que mera coadyuvante cuando se la combinaba con medicación.

Ahora no es así, suponiendo que alguna vez lo haya sido. Las investigaciones recientes inducen a pensar que determinadas formas de psicoterapia pueden resultar tan eficaces como los tratamientos con fármacos, incluso cuando hablamos de depresiones muy graves. Estas nuevas psicoterapias proporcionan, además, beneficios que van allende lo que los antidepresivos pueden lograr por sí solos. Ello no obstante, la terapia farmacéutica persiste como la forma normal de tratamiento, a la que se van añadiendo sin cesar nuevas opciones.

Conviene examinar tales opciones. La depresión constituye una onerosa exacción para los individuos y para la propia sociedad. La depresión, uno de los trastornos psiquiátricos más comunes, es también una de las principales causas de incapacidad en todo el mundo. El impacto de los trastornos en el estado de ánimo sobre la calidad de vida y sobre la productividad económica equivale al de las enfermedades cardíacas. A la depresión se le achaca la mitad, al menos, de todos los suicidios.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados