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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Julio/Agosto 2012Nº 55

Neurociencia

La meditación refuerza la mente

Ciencia y espiritualidad figuraban por tradición en polos opuestos. Pero desde hace pocos años, los científicos ahondan en los beneficios que la meditación aporta al cerebro, entre ellos, la mejora de la concentración y la atención.

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Monjes budistas enfundados en túnicas anaranjadas ocupan las sillas de un moderno laboratorio. Sus cabezas se hallan cubiertas por unos gorros de los que surgen manojos de cables, cuyos extremos, a su vez, se conectan a caros y complejos aparatos de medición. Científicos en bata blanca se mantienen atentos. ¿Qué secreto alberga la bóveda craneal de estos individuos expertos en el arte de la meditación?
La respuesta es tan sencilla como sorprendente: el cerebro de los voluntarios budistas funciona de forma distinta y presenta una construcción diferente si se compara con el encéfalo de personas que no se han ejercitado durante años en la autodisciplina corporal y el perfeccio­namiento espiritual. Neurocientíficos de Europa y de Estados Unidos investigan desde hace unos pocos años los efectos neurobiológicos de una técnica cuya popularidad en las sociedades occidentales va en aumento: la meditación.
Bajo el concepto de meditación se engloban ejercicios y modos de vida cultivados y perfeccionados durante siglos en el este de Asia. Dentro de esa variedad espiritual, la tradición budista aparece como la más popular, por lo que la ciencia occidental ha fijado su vista en ella. Además, gran parte de su sabiduría es fácilmente comprensible por europeos y estadounidenses. Puesto que muchos monjes budistas se interesan por las cuestiones prácticas de la vida, aceptan colaborar con los científicos.

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