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1 de Julio de 2012
Enfermedades mentales

Los movimientos desenmascaran estados de ánimo

Los problemas de control motor serían un factor clave en el trastorno bipolar.
© Dreamstime / Paola Canti
Nadie es capaz de permanecer erguido completamente inmóvil. De nada sirve esforzarnos por intentarlo, nuestro cuerpo ejecuta pequeños ajustes de manera constante, haciendo que nos balanceemos ligeramente al mantenernos en pie. Un estudio ha descubierto que las personas con trastorno bipolar tienden a balancearse más que las no afectadas, lo que conduciría a nuevas formas de diagnosticar y tratar la enfermedad.
Cuando los psicólogos diagnostican el trastorno bipolar, suelen buscar cambios entre los estados de manía agitada y depresión sombría. Estudios previos han vinculado el trastorno bipolar con anomalías en el cerebelo y los ganglios basales, regiones del cerebro que resultan importantes para el control motor. Esta conexión llevó a Amanda Bolbe­cker y su equipo, de la Universidad de Indiana, a proponer que las personas con trastorno bipolar quizá presentaban problemas con sus habilidades motoras.
Para confirmar esa hipótesis, el equipo de Bolbecker pidió a 16 personas diagnosticadas con trastorno bipolar y 16 probandos sanos de la misma edad que se sostuvieran en pie sobre una plataforma de fuerza. Este aparato guarda semejanza con una báscula doméstica, pero en vez de medir el peso, calcula la presión en distintas partes del pie, lo que indica cómo se balancea el cuerpo.
En cada ensayo, tanto con los ojos abiertos o cerrados como con los pies separados a diferentes distancias, las personas con trastorno bipolar se tambalearon más que los sujetos sanos, lo que constituye un indicio de alteraciones en el control motor. Los pacientes acusaron una mayor dificultad con los ojos cerrados. Ello sugiere que al cerebro bipolar le resulta difícil integrar información sensorio-motora, es decir, las señales provenientes del cuerpo y los sentidos que ayudan al cerebro a mantener el equilibrio y la posición corporal.
Bolbecker explica que el cerebelo, alojado en la base del cerebro, ayuda a regular el movimiento y está asimismo implicado en reacciones emocionales como el miedo y el placer. Además, el cerebelo se halla conectado con otras partes del cerebro vinculadas a las funciones cognitivas, la regulación del estado de ánimo y el control de los impulsos, tres funciones que a menudo aparecen alteradas en pacientes con trastorno bipolar. Si el cerebelo se encuentra dañado a nivel celular, podría ocasionar alteraciones del estado anímico, así como del control motor.

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