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Actualidad científica

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  • Marzo/Abril 2012Nº 53

Memoria

La memoria trabaja de noche

¿Acostarse para olvidar? Al contrario de lo que se pensaba, los sueños no contribuyen a liberar la mente de las emociones negativas. Más bien intensifican el recuerdo de los detalles angustiosos.

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«Vete a dormir; mañana verás las cosas de otro modo.» Muchas personas creen que la almohada ayuda a difuminar los problemas emocionales. No sin razón. La idea se remonta a Sigmund Freud (1856-1939), el fundador del psicoanálisis, quien pensaba que en los sueños cumplimos deseos inconscientes. Numerosas investigaciones de orientación psicoanalítica siguen suponiendo hoy en día que los sueños, sobre todo los nocturnos, ejercen una función catártica (purificadora) en relación con las experiencias emocionales. Pero ¿desaparecen la ansiedad, la irritación y las preocupaciones durante la noche? Los resultados obtenidos por la investigación experimental en torno al sueño señalan en otra dirección.

En 2001 investigamos en nuestro laboratorio de la Universidad de Lübeck la influencia del sueño sobre los recuerdos de escenas emotivas en contraposición con las de contenido neutro. Los voluntarios debían leer una serie de historias, algunas de contenido objetivo (la descripción de procedimientos técnicos en la fundición del bronce, por ejemplo), y otras sobre sucesos inquietantes y fuertemente emocionales (la descripción del asesinato de un niño). A una parte de los probandos se les permitió dormir durante tres horas tras la lectura; los demás debían permanecer en vela.

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