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Modificaciones cerebrales en la madre primeriza

Ciertas áreas del cerebro se agrandan de forma simultánea a la vinculación entre madre e hijo.
© Fotolia / Anatoliy Samara
El organismo de la madre primeriza experimenta numerosos cambios. Según una investigación publicada en Behavioural Neuroscience en octubre de 2010, ciertas áreas cerebrales de importancia clave aumentan de tamaño: cuanto mayor es la hipertrofia de tales áreas, más intensos parecen ser los vínculos de la madre con su hijo.
En los cerebros animales, para que las progenitoras cuiden de su descendencia resultan críticos ciertos cambios estructurales, explica Pilyoung Kim, neurocientífica del Instituto Nacional de la Salud estadounidense. Alteraciones similares en las madres humanas podrían ser necesarias para que estas velen por sus hijos y acaben estableciendo vínculos emotivos de muy larga duración. La investigadora y sus colaboradores, de las universidades de Yale y Michigan en Ann Arbor, elaboraron mediante imagen por resonancia magnética mapas detallados del cerebro de 19 madres primerizas al cabo de dos o tres semanas de dar a luz. Al mismo tiempo pidieron a las mujeres que seleccionaran palabras de una lista de epítetos meliorativos («precioso», «perfecto» y «especial») que describieran las sensaciones que les despertaban sus hijos y la maternidad.
Unos tres meses después, cartografiaron de nuevo los cerebros maternos. Ciertas zonas habían crecido: entre ellas, el hipotálamo, la amígdala y la sustancia negra, regiones que, según estudios con animales, participan en el cuidado, el aprendizaje y la formación de afectos hacia los neonatos. También experimentaron un crecimiento la corteza cerebral prefrontal, responsable de la planificación y decisión de acciones. Asimismo, se observó que el aumento cerebral resultaba más acusado en aquellas progenitoras que en un inicio habían elegido mayor número de epítetos positivos en la descripción de sus sentimientos. Se ignoran todavía las relaciones causales --si la intensificación de los afectos se debe al crecimiento cerebral, o viceversa--, pero los resultados apuntan por primera vez a la existencia de una relación entre los sentimientos (subjetivos) de la madre y las modificaciones físicas (objetivas) de su cerebro. Según explica Kim, existen estudios adicionales para investigar el fenómeno; uno de ellos tratará de hallar modificaciones similares en los padres.

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