Neuroética

Las técnicas de formación de imágenes inducen la sospecha de que nuestros juicios morales podrían fundarse en intuiciones emocionales más que en procesos racionales.
Un vagón suelto corre vertiginosamente hacia un grupo de ferroviarios que se encuentran trabajando en las vías, inconscientes del peligro inminente que se cierne sobre ellos. Si nadie interviene, los cinco hombres morirán atropellados. El azar ha querido que usted se halle en un cambio de vías y puede hacer que el vagón fuera de control se desvíe hacia una vía secundaria, donde, por desgracia, hay otro trabajador que pagaría con su vida esa maniobra. Con la mano en el corazón: ¿movería usted la aguja del cambio de vías para salvar la vida de cinco personas a costa de la de uno?
Escenario número dos: usted se encuentra en un puente peatonal, por debajo del cual pasa el tren. De nuevo, la vida de cinco trabajadores del ferrocarril está amenazada por un vagón descolgado. Junto a usted, en el puente, se halla un hombre obeso. Sólo basta un empujón para que su cuerpo imponente sirva de freno al vagón, antes de que alcance a los trabajadores. Evidentemente, él moriría. Y de nuevo la pregunta: ¿empujaría a un inocente hacia la muerte para salvar a cinco?

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