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1 de Octubre de 2004
Antropología

Las raíces del juego limpio

Se trate de una competición deportiva o de guardar cola ante un cajero, nuestro sentido de un comportamiento correcto es producto de la evolución.
Hace ya un buen rato que usted está haciendo cola ante la caja del supermercado para abonar el importe de la compra. De repente, una joven con su elegante chaqueta de piel se cuela limpiamente hasta la primera posición de la fila. En un alarde de desfachatez, ni se inmuta cuando otro cliente frustrado se lo reprocha.
Se trata de una típica situación cotidiana ante la que la mayoría reaccionamos enojados. Igual que una madre con el sentimiento de que ella sola es la responsable de toda la familia. O bien los niños con envidia porque creen que se les presta menos atención que a sus hermanos. Otro caso es el de los compañeros de oficina que se granjean la antipatía de los demás porque escurren persistemente el bulto ante trabajos de equipo poco agradables. A lo largo de la evolución, el hombre ha desarrollado unas antenas sumamente sensibles para detectar la explotación y la injusticia.

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