Patologías psicosomáticas

El miedo y el estrés nos pueden afectar al corazón en el más literal de los sentidos. Los nuevos descubrimientos revelan la repercusión de los fenómenos psíquicos sobre el organismo.
Günther se agarra de repente el pecho. Su corazón late vertiginosamente, sufre disnea y experimenta una sensación de muerte inminente. Diez minutos más tarde, llega un médico de urgencias y le confirma los temores: posible infarto de miocardio. Con la batahola de luces y sirenas de la ambulancia se le traslada al hospital. Aquí, el obligado electrocardiograma y los análisis sanguíneos deparan la primera sorpresa: ha sufrido un "mal de primavera", no un infarto. "Desde un punto de vista orgánico, usted se encuentra perfectamente. Sus dolores tienen probablemente una causa psíquica", le dice el cardiólogo. Günther se queda de piedra.
¿Cómo puede la mente simular un infarto cardíaco? Nuestro paciente no constituye ningún caso especial. En casi un tercio de cuantos acuden al hospital bajo sospecha de infarto los médicos no hallan ninguna causa orgánica de sus síntomas. "Es psicosomático." Algunos añaden con un tono despectivo que las molestias se deben "sólo" a causas psíquicas, quizá fruto de la imaginación.

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